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Varados en Neuquén: las historias de los camioneros que esperan cruzar a Chile

Son alrededor de 200 los transportistas que permanecen alojados en el autódromo de Centenario mientras esperan que se normalice el tránsito por los pasos fronterizos.

En sus camiones llevan aceite vegetal, alimentos para pescado, harina de hueso, cargas generales y también materiales considerados peligrosos. Pero desde hace varios días la mercadería dejó de ser lo más importante. Para los cerca de 200 camioneros que permanecen en el autódromo de Centenario, la espera se convirtió en parte del viaje.

El cierre de los pasos internacionales por las condiciones climáticas los obligó primero a detenerse en estaciones de servicio y, después, a ser trasladados al autódromo, donde se montó un operativo especial para brindarles asistencia mientras esperan poder continuar hacia Chile.

Este martes, aunque el paso Pino Hachado volvió a abrir, el tránsito no se liberó de manera inmediata para todos los transportistas. Las autoridades deben avanzar de manera progresiva, teniendo en cuenta también la situación de los vehículos que permanecen detenidos en Las Lajas, Zapala, Plaza Huincul y Cutral Co.

Detrás de esa larga fila de camiones hay historias distintas. Algunos conocen de memoria las rutas hacia Chile y están acostumbrados a las demoras provocadas por el invierno. Para otros, como Julio Bravo, es la primera vez que una espera se extiende durante tantos días.

"Yo ya estoy tan acostumbrado que ya me da lo mismo, un día más un día menos. Este clima es así", aseguró Juan Godoy, quien salió de San Juan el 28 de julio con destino Coronel, en Chile, y desde allí debía continuar hacia Concepción y luego Santiago.

Quedó detenido el miércoles de la semana pasada. Primero permaneció dos días y medio en una estación de servicio de la Ruta 22, hasta que fue trasladado al autódromo.

Para quienes hacen regularmente el recorrido, las condiciones climáticas forman parte del trabajo. "Contra la naturaleza no podemos hacer absolutamente nada. Hay que aguantarnos hasta que se habilite el paso", resumió.

En el autódromo encontró algo que para los camioneros resulta fundamental después de tantos días en la ruta: un lugar donde bañarse, baños, asistencia médica y personas disponibles para ayudarlos.

También recibió colaboración de Bomberos. La relación tuvo un componente especial porque Juan también es bombero en Chile.

Un viaje desde Paraguay que ya lleva más de una semana de espera

Julio Bravo llegó desde Itapúa, Paraguay. Transporta aceite vegetal en un camión cisterna y viaja habitualmente hacia Chile. El recorrido lo hace casi dos veces por mes, pero nunca había tenido que atravesar una situación como esta.

Llegó a la zona el martes de la semana pasada, por lo que lleva casi ocho días detenido. "Estamos varados", dijo con una mezcla de resignación y esperanza.

El clima no lo tomó completamente por sorpresa. Antes de salir había seguido las noticias y sabía que el invierno en la región podía ser complicado. Lo que no imaginaba era que la espera se prolongaría durante tantos días.

La mayor preocupación, más allá de la carga y del viaje, está lejos de Neuquén. En su casa lo esperan su esposa y sus hijos. "Así como sigue el clima, unos 15 días más", calculó el tiempo que le falta para el regreso. Mientras tanto, agradeció especialmente la ayuda recibida de los neuquinos. "Nos están ayudando, están trayendo platos de comida y nos estamos salvando", contó.

Siete días arriba del camión

Héctor Andrés Lucas tiene 58 años y llegó desde San Rafael, Mendoza. Es camionero desde los 16 y obtuvo el carnet profesional a los 18. Hace 14 años que realiza viajes hacia Chile.

Esta vez, sin embargo, el viaje se convirtió en una espera de aproximadamente una semana. Primero estuvo detenido en una estación de servicio de Centenario y luego fue trasladado al autódromo. Allí encontró duchas, baños y asistencia para los transportistas.

Pero hay algo que ningún operativo puede reemplazar: la casa. "Lo más difícil es estar fuera de la familia", explicó.

Héctor habla con sus familiares todos los días para tranquilizarlos y contarles que está bien. Además, tiene una condición que requiere cuidados y destacó especialmente la atención que recibió durante estos días.

"Como soy diabético los médicos de acá me cuidan, la verdad que la gente de acá se ha portado muy bien", contó.

Está acostumbrado a vivir arriba de un camión y asegura que le gusta su trabajo. Pero incluso para alguien con tantos años de ruta, pasar tantos días detenido tiene un costo.

"No es lo mismo que estar en tu casa", dijo.

Cocinar entre varios para cuidar el bolsillo

Brian Mendoza salió desde Mendoza y tiene como destino Santiago de Chile. Transporta carga peligrosa y fue uno de los camioneros que primero quedó detenido en la Shell de la Ruta 22.

Allí pasaron la noche sin las condiciones necesarias para permanecer tantos días. No tenían duchas ni baños suficientes, por lo que debieron arreglarse como pudieron.

"Calentamos agua, de última, para pegarse una lavada en el cuerpo", relató. Después, el traslado al autódromo modificó la situación.

Brian había salido preparado. En su camión tiene heladera y llevaba carne, milanesas y huevos para poder cocinar. La comida también se convirtió en una cuestión colectiva. Varios camioneros se juntan para cocinar y compartir los gastos.

"Una hamburguesa puede salir 20 o 25 lucas. Cocinando entre todos, nos juntamos siete u ocho, gastamos cinco lucas y comemos bien", contó.

Durante la recorrida, además, recibió una porción de comida que había llegado a través del operativo de asistencia. "Lo que viene no podemos rechazar nada. Bienvenido sea", dijo.

"Si nos encerramos en el camión, nos hacemos mal a la cabeza"

Junior Acosta llegó desde Misiones. Cargó en Brasil y transporta alimento para pescado y harina de hueso con destino a Coronel, Chile. Lleva aproximadamente 15 días fuera de su casa y siete de ellos detenido en la zona de Centenario.

Junior conoce la distancia y también el contraste climático entre su provincia y la Patagonia. Llegó con ropa que, admite, no alcanza para este frío.

"Es bastante complicado el clima por acá", reconoció.

Su empresa le paga un viático durante los días que permanece detenido, de unos 30 o 35 mil pesos diarios, destinado principalmente a la comida. Pero la situación no deja de ser difícil.

"Estamos parados, pero estamos laburando", explicó. Para un camionero que cobra por viaje, permanecer detenido significa no poder avanzar, pero tampoco simplemente volver a casa.

Para soportar el frío tienen una fogata y, cuando necesitan descansar, recurren a la calefacción del propio camión. Pero Junior dice que permanecer encerrado durante demasiado tiempo también pesa.

"Si nos encerramos en el camión nos hacemos mal a la cabeza. En el camión nos da tiempo para pensar de todo", contó.

Por eso prefieren estar afuera, conversar, compartir un mate, hacer un fuego y reírse entre compañeros.

Mientras esperan que finalmente llegue el momento de volver a ponerse en marcha, los camioneros siguen mirando hacia la cordillera. Algunos llevan una semana detenidos. Otros salieron de sus casas hace 15 días. Todos tienen una carga que entregar, una ruta que completar y una familia esperando.

Y aunque la apertura de Pino Hachado renovó la expectativa, saben que el regreso a la ruta será progresivo.

Por ahora, el autódromo de Centenario es una escala inesperada en sus viajes. Un lugar donde encontraron una ducha caliente, un plato de comida, asistencia médica y, sobre todo, un poco de alivio frente a un invierno que volvió a demostrar que, en la cordillera, hay momentos en que la ruta queda inevitablemente en manos del clima.

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