Aseguran que los partidos nocturnos en una cancha del barrio terminan con motos acelerando de madrugada, peleas, basura y ruidos molestos. Reclaman controles.
Vecinos del barrio Villa Ceferino están cansados de convivir con los torneos de fútbol nocturnos que se realizan en la cancha del barrio, sumados a la concentración de motociclistas que permanecen en el lugar hasta la madrugada y generan ruidos molestos, peleas, basura y situaciones de inseguridad que, según denuncian, afectan la calidad de vida de quienes habitan en los alrededores.
El reclamo tomó fuerza luego de una nueva noche de desvelo. José, un vecino del barrio, contó que los partidos finalizaron cerca de la medianoche, pero el ruido de las motos continuó hasta las tres de la mañana.
"Es lo de siempre", resumió al describir una situación que, asegura, ya se volvió habitual. Según explicó, tiempo atrás las actividades deportivas se realizaban únicamente durante los fines de semana, pero desde hace un tiempo comenzaron a organizarse también en días hábiles.
"Antes lo hacían los fines de semana nada más. Ahora lo hacen durante la semana, no les importa el día. Organizan torneos de madrugada, empiezan a las diez u once de la noche", relató.
El problema, explicó, no termina cuando concluyen los partidos. "Anoche estuvieron hasta las doce jugando y después las motos siguieron hasta las tres de la mañana. Se quedan acelerando. Escuchás que solamente aceleran", describió en declaraciones radiales.
De acuerdo con su testimonio, los motociclistas circulan reiteradamente por las calles del barrio con escapes ruidosos y aceleraciones constantes. "Pareciera que cuando pasan por el barrio aceleran más fuerte. El ruido es como si estuvieran tirando cohetes", afirmó.
Los vecinos sostienen que el descanso se vuelve prácticamente imposible. "Hoy la mayoría fue a trabajar sin dormir o habiendo descansado apenas dos o tres horas", lamentó.
Pero el ruido no es el único inconveniente que denuncian. José explicó que, después de cada jornada deportiva, el predio queda cubierto de basura porque muchas personas permanecen allí consumiendo bebidas y comida.
"Hacen comida, se ponen a tomar y dejan todo tirado", aseguró. Incluso recordó que desde hace semanas que saca fotografías para mostrar el estado en que queda el lugar.
"La cancha siempre queda sucia", insistió y remarcó que la acumulación de residuos también provoca otros problemas sanitarios. "Se junta mugre, aparecen ratas y encima queda un olor terrible", sostuvo.
Según contó, en varias oportunidades fueron los propios vecinos quienes decidieron limpiar los alrededores del predio para evitar que la situación empeorara.
"Nosotros mismos salimos a limpiar un poco alrededor de la cancha", indicó. La preocupación también pasa por los hechos de violencia que, aseguran, suelen registrarse durante algunos encuentros.
José recordó que hace pocos días hubo una pelea entre varias personas y que incluso observó a algunos participantes armados. "Hace unos tres días hubo una pelea. Vino la Policía y nosotros vimos cómo pasaban algunos que estaban peleando entre ellos con una pistola en la mano", afirmó.
Según su relato, pese a la presencia policial, esas personas no fueron demoradas. "Los veíamos nosotros, pero justo la Policía no los veía", cuestionó.
También señaló que durante las noches de torneo aumentan los riesgos para quienes viven o circulan por el sector. "Hay un montón de autos estacionados y algunos pasan muy fuerte. Muchos vienen borrachos, otros orinan en la vía pública. Hay chicos por todos lados y además está la Escuela 197 muy cerca", explicó.
Consultado sobre si las autoridades intervienen durante las madrugadas, respondió que no vio ningún operativo la noche del último torneo. "Hasta donde yo estuve despierto, que fue hasta las doce de la noche, no pasó nadie", aseguró.
Aunque reconoció que en ocasiones anteriores hubo presencia policial, dijo que eso no modificó la situación. "Después siguió todo igual", resumió.
Los vecinos aseguran que la cantidad de motociclistas también aumentó considerablemente en las últimas semanas. "Hace un tiempo eran dos o tres motos. Ahora aparecen quince o más. Es exagerado", describió.
Incluso comentó que muchos de quienes participan no pertenecen al barrio. "Me quedé mirando para ver quiénes eran y no conocía a nadie", sostuvo.
La situación genera un creciente malestar entre quienes viven en las inmediaciones. "Todos disfrutan la cancha menos los vecinos que estamos alrededor", expresó.
José recordó que años atrás algunos habitantes del barrio impulsaron la idea de reemplazar ese espacio por otro tipo de infraestructura pública. "Muchos querían que ahí hubiera una posta policial o un hospital", comentó.
A pesar de la solicitud de los vecinos, este espacio público no se modificó; finalmente el predio deportivo fue mejorado e incluso se instaló césped sintético. El vecino aclaró que no están en contra del deporte. "A nosotros nos gusta la cancha. Cuando podemos vamos con nuestros hijos a jugar", explicó.
Sin embargo, consideró que las actividades deben desarrollarse con reglas claras para no perjudicar a quienes viven cerca del lugar. "Si trae más problemas que beneficios, algo hay que hacer", afirmó. La tensión incluso comenzó a trasladarse entre los propios vecinos. José contó que algunos ya hablan de enfrentar por sus propios medios a quienes generan los disturbios.
"Hay vecinos que dicen que los van a esperar para agarrarlos a palos, pero tampoco es la solución. Ahí sí aparece la Policía y termina preso el vecino", reflexionó.
Mientras tanto, quienes viven en Villa Ceferino esperan que las autoridades municipales y policiales implementen controles que permitan compatibilizar el uso del espacio deportivo con el derecho al descanso de quienes conviven a pocos metros de la cancha.