De la comida afrodisíaca, a los bocados que hacen reír con desnuda literalidad, sin eufemismos. Una novedad que, más que generar polémica, tentó -y no solo de risa- a miles en otras geografías. Hace un tiempo desembarcó en Neuquén y como era de esperar, prendió fuerte. No obstante, un video que se hizo viral, desató el furor.
Dicen que el mercado da para todo y más en una sociedad que cada día derriba más tabúes y que lleva el humor como estandarte. El ingenio con una cuota de gracia creativa se celebra y se convierte en la mejor estrategia de marketing. Y a veces, paradójicamente, también las críticas.
Así como en Buenos Aires La Puntita promociona sus waffles rellenos en forma de pene como “18 cm de felicidad”, en la capital neuquina las artífices de Ver-Guita, aseguran -con dos centímetros menos- que "aquí el tamaño sí importa", jugando así con el doble sentido y unas de las cuestiones que generan debates y desmitificaciones en materia de sexo. En sintonía lúdica, el nombre del emprendimiento conjuga el deseo de hacer dinero con la denominación vulgar del órgano al que rinde tributo el producto.
Con un año y medio de trayectoria, el emprendimiento de las hermanas Sofía y Rocío Sotelo explotó de pedidos en las últimas semanas, luego de que un hombre compartiera en TikTok un video que algunos replicaron como una crítica, mientras otros largaron una carcajada al interpretarlo como una ironía.
"Yo creo que en la vida promedio hay hijos de p..., viste? Pero hijos de p... que al lado de una iglesia pongan un negocio que se llame Ver-Guita, ese es otro nivel", dice en la publicación una voz masculina, mientras las imágenes muestran el local que próximamente inaugurarán las hermanas en Juan B. Justo 1.836, al lado de la Iglesia Pentecostal.
"Neuquén... no lo entenderías XD", remata el posteo que circuló en redes sociales y que llegó a convertirse en noticia en portales de alcance nacional con títulos del estilo "Se hizo viral el desubicado nombre que le pusieron a un negocio al lado de una iglesia".
Lejos de cosechar detractores, Ver-Guita comenzó a tener una buena acogida entre quienes no conocían la iniciativa. Al menos, eso es lo que palparon las hermanas Sotelo con el incrementos de pedidos que comenzaron a recibir y no solo de la capital neuquina. Sus deliciosos waffles rellenos comenzaron a ser solicitados, incluso, por personas de otras localidades del Alto Valle.
Las mujeres detrás de la propuesta
Dos jóvenes entusiastas del emprendedorismo y de la repostería amateur, Sofía y Rocío ya se habían aliado para vender a través de redes sociales desayunos para eventos especiales, las siempre convocantes frambuesas con chocolate, tortas temáticas y otras opciones dulces. Lo hacían cada tanto, como un adicional a sus respectivos trabajos, muy alejados del rubro.
Sin embargo, fue la auspiciosa demanda de Ver-Guitas la que las incentivó a dar dar vuelta la página, dejar el rol de secretaria en una empresa y de vendedora en una ferretería, para abocarse de lleno a los llamativos waffles que pronto ofrecerán en el local que están erigiendo en el frente de su casa, ubicada -de casualidad- al lado de la mencionada iglesia.
"Siempre nos gustó la repostería, siempre hice recetas de mi abuela. Y un día, charlando con Rocío, pensando qué hacer, le conté de Valeria, una serie que estaba mirando en Netflix en la que un grupo de amigas se juntan y van a comer waffles con forma de pene y de vagina. Ella me dijo que había visto un local así en Buenos Aires y San Juan", contó Sofía, en diálogo con LMN, haciendo alusión a Puntita y Lápiz Japonés, que replicaron la idea de La Pollería, una famosa tienda madrileña.
Los comentarios se convirtieron en bromas y las bromas en el desafío de hacer una apuesta concreta. De esa manera, las inquietas hermanas salieron al ruedo con la propuesta improvisando moldes de aluminio, ante la imposibilidad de adquirir el codiciado aparato que permite cocinar los provocativos e "impúdicos" waffles.
"La máquina es china y no la conseguíamos. Estuvimos un montón de tiempo averiguando en Buenos Aires y en otras provincias para poder comprarla porque traerla del extranjero era muy cara. Eso nos frenaba. En un cumpleaños nos regalaron unas maracas con forma de pene y le propuse a mi hermana intentar hacer los waffles con el molde de las maracas con papel de aluminio para ofrecer para cumpleaños y despedidas de solteras. Hicimos unos cuatro y notamos que no los podíamos reutilizar porque se estropeaban mucho. Así que seguimos a full buscando la wafflera", relató y agregó que continuaron elaborando con el precario método "porque la gente nos compraba".
"Un día entré de casualidad a Mercado Libre y conseguí la wafflera. Pasamos de demorar media hora en hacer un solo waffle a hacer cuatro en 15 minutos", diferenció para luego remarcar que ese salto tecnológico les posibilitó una entrada de fondos para comenzar a proyectar un espacio físico de ventas en el garage de su casa.
Mientras se ponen a tono con las últimas gestiones del nuevo comercio, Rocío y Sofía continúan a pleno con la venta online. Si el no tener una máquina no las detuvo en su momento, el inesperado e inexplicable cierre de su anterior cuenta de Instagram no las desalentó después, más allá del esfuerzo de encarar la recuperación de clientes, contactos, el diseño de logo y la imagen digital que tuvieron que volver a hacer "en forma muy casera".
Luego de ganar paladares con el boca en boca, Ver-Guitas se hizo más conocida por el TikTok que puso el foco en el contraste de la Iglesia y la desvergonzada propuesta culinaria. "Nosotras sabíamos que iba a generar controversia un local que vende tal cosa justo al lado de una Iglesia, pero lo hicimos porque se dio, era nuestros espacio y no podíamos pagar alquiler. No fue una provocación hacia la iglesia. No sabemos qué piensan de la Iglesia, el pastor nos conoce, pero nunca nos dijeron nada", recalcó antes de celebrar la promoción que les hizo en forma involuntaria el video viral.
"Al día siguiente que hicieron la publicación, venía gente contándonos que se acercaban por el video de TikTok, hasta chicas de Cipolletti", enfatizó Sofía. "Nosotras al principio nos habíamos puesto mal porque pensamos que el hombre que grabó el video se había tomado a mal la idea. Pero después empezamos a ver los comentarios, la gente riéndose, las recomendaciones de quienes nos habían comprado contando que estaban muy ricos y ahí nos relajamos un poco. Después empezó a escribirnos cada vez más gente. A los días el hombre nos contactó, nos dijo que trabajaba en una radio y que iba a pasar por el local para hacer una nota", agregó.
"También están las personas que pasan, ven el cartel y golpean para preguntar qué vendemos. A algunos les cae bien, se ríen, se copan con la idea y hasta se sacan fotos afuera del local. Todo el tiempo vemos como frenan los autos y se bajan para hacer una selfie. También está quienes con un gesto nos hacen ver que no, pero bueno.... nosotras no le hacemos mal a nadie... la idea es reírse con amigos, en pareja. Si no te gusta, no lo consumís y listo. Nadie está obligado. En un momento sí, hemos llegado a decir que íbamos a poner una panadería porque, al ver la cara de las personas, nos daba vergüenza. Pero también hay mucha gente que nos alienta, así que aprendimos a ponernos la camiseta", postuló.
A la hora de hablar del perfil de los clientes, Sofía señaló que por lo general es gente joven, sin distinción de género. "Los hombres por lo general dicen que le vienen a comprar a una amiga o a su novia. No se hacen mucho cargo", lanzó con humor. "Vienen muchas adolescentes también, igual es variada la edad: desde los 13-16 hasta los 30 y pico", estimó.
"Por lo general llevan en cantidad para cumpleaños, muchos los dan como souvenir", resaltó. "También vienen vecinos que llevan para una merienda en grupo, pero lo que más sale es para despedida de solteras. El otro día una sexóloga nos encargó para un evento que organizó", recordó.
"De momento hacemos la masa de vainilla, pero la idea es empezar a hacer de chocolate y seguir aprendiendo para ir sumando otros productos e incorporar sabores más originales. Actualmente podés pedir sin relleno o con dulce de leche y nutella, bañado en chocolate blanco, semiamargo o con leche o directamente sin cobertura. También podés agregar toppins a elección como frutilla, banana, oreo, merengue, chips de chocolate", precisó Sofía antes de mencionar que el precio del waffle más completo es de 800 pesos.
"A partir de las 10 unidades hacemos un descuento del 10 por ciento y regalamos una vela de cumpleaños, banderines para hacer un cuadro selfie y unas galletitas que hacemos con forma de vaginas y penes", puntualizó.
"Nosotras tenemos ganas de progresar y nos surgió esta idea. Empezamos comprando la wafflera, después la templadora. Acondicionar el lugar también nos costó, lo hicimos con mucha ayuda de la familia que siempre nos apoyó. No teníamos un capital para empezar, sino que lo fuimos creando con lo que íbamos haciendo, de nuestros ingresos mensuales de los trabajos que luego dejamos para meterle pilas a esto. En un momento dejamos de vender, y todo el tiempo nos pedían, así que apostamos para aprovechar que somos las únicas que ofrecemos esto en Neuquén por el momento", manifestó la emprendedora, luego de acotar entre risas que "al principio fue todo como un juego".