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Marcos "Huevo" Acuña se convirtió este domingo en el primer neuquino en alzar la Copa del Mundo en el Mundial de Fútbol de Qatar y su familia, amigos, y todos los vecinos de su Zapala natal planifican realizar una gran caravana para cuando llegue a la ciudad los primeros días de enero.
Carlos Koopmann, intendente de Zapala, informó a LMNeuquén que la familia del jugador neuquino le confirmó este lunes que Acuña llegará a la ciudad después de las Fiestas.
"Vamos a recibirlo con una gran caravana. Zapala festejó como nunca tras la final del mundo y ahora tenemos que coordinar con su familia para darle la mejor bienvenida", aseguró Koopmann.
El jefe comunal contó que los vecinos festejaron hasta pasada la medianoche y que las remeras de Argentina con el número 8 que lució Acuña estaban por todos lados.
Es que Acuña es el primer neuquino en integrar la Selección argentina de fútbol dos veces y, este año, en alzar la Copa del Mundo.
"El recibimiento lo vamos a organizar con su familia, él es una persona muy reservada y queremos que se sienta a gusto", contó el intendente.
Además de la caravana, la ciudad analiza varios proyectos para declarar al deportista local como ciudadano ilustre, darle la llave de Zapala o también nombrar con su nombre alguna calle o plaza. "Hay muchas iniciativas de parte de los vecinos, así que tenemos que ver cuál es el mejor reconocimiento para Acuña", afirmó.
"Queremos felicitarlo y agradecerle todo lo que hizo. El "Huevo" dejó a Zapala y a Neuquén en lo más alto, trajo la Copa con Messi", afirmó emocionado el intendente, quien durante este lunes aún estaba con la voz un poco afónica por gritar los goles de Argentina.
Zapala ya tiene un mural con la figura de Acuña en la puerta del Club Don Bosco que lo vio nacer como futbolista. "Y estamos planeando otro mural en algún paredón céntrico de la ciudad", indicó Koopmann, quien además halagó la humildad del campeón mundial.
El "Huevo" ya se había posicionado como el más grande de la región al conseguir el año pasado la Copa América, fue titular en todos los partidos, salvo el de las semifinales con Croacia ya que debía purgar una fecha de suspensión por haber acumulado dos tarjetas amarillas. En la final ingresó en el segundo tiempo y fue una de las figuras del equipo.