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Ni el frío del invierno puede con los robarruedas, que otra vez atacaron en la madrugada neuquina. Esta vez la víctima fue el propietario de un Ford Fiesta último modelo que estacionó en Sargento Cabral 890, entre Brentana y Bouquet Roldán.
El Ford amaneció con la parte trasera de su carrocería apoyada directamente con el asfalto de la calle y su dueño deberá ingeniárselas para ponerlo en marcha nuevamente.
Descubrieron a dos ladrones y les dieron una paliza
Volvieron los robarruedas al centro neuquino