"He conocido curas homosexuales, a menudo aislados como yo, pero ningún lobby", insistió el religioso, que fue suspendido de sus funciones en la curia y que corre el riesgo de perder su condición de sacerdote.
"He conocido curas homosexuales que eran también muy homófobos, que vivían odiándose a ellos mismos y odiando a los demás; pero también he conocido varios homosexuales fantásticos que figuran entre los mejores ministros de la Iglesia", agregó.
Charamsa, que era miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sucesora histórica de la Inquisición, reveló que le había escrito una carta al papa Francisco para pedirle que transmita su espíritu de apertura a los obispos que participan en el sínodo.
La Iglesia prohíbe desde 2005 la ordenación de curas homosexuales, pero muchos obispos ignoran esa medida, a condición de que el candidato respete sus votos de castidad. Charamsa considera que él nunca rompió ese voto. "Nunca he tocado a una mujer", afirmó.