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No declaró acusado de encubrimiento

Se trata del tercer imputado del crimen de Daniel Rojas, el albañil asesinado el 27 de agosto. Sería la persona que recibió el arma homicida hallada por policías en un domicilio del barrio San Lorenzo Sur.

Neuquén > En el marco de la causa en la que se investiga el crimen del sereno Daniel Rojas, un tercer imputado vinculado por encubrimiento fue citado a indagatoria y ayer se negó a declarar ante el Juzgado de Instrucción 5. Como el delito que se le imputa es excarcelable, el joven de 20 años se encuentra en libertad.
Sería la persona que recibió el arma homicida -un revólver calibre 22- hallada por efectivos del Departamento Delitos al allanar un domicilio ubicado en el barrio San Lorenzo Sur.
Fue identificado con el apellido de Sepúlveda y aunque no se lo vincula directamente al homicidio se presume que al menos tenía la sospecha de que el arma recibida había sido utilizada para cometer un hecho delictivo.
Por el asesinato de Daniel Rojas, de 46 años, ultimado de un certero balazo que impactó en su pecho el pasado 27 de agosto, dos jóvenes se encuentran detenidos y el delito que se les atribuye inicialmente es el de homicidio –calificado- criminis causa.
Según lo que refiere el Código Penal, éste se encuadra en el artículo 80 inciso 7 por haber sido cometido para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito; para asegurar sus resultados o procurar la impunidad; o por no haber logrado el fin propuesto al intentar otro delito.
Es que de acuerdo a la reconstrucción inicial que realizaron los investigadores sobre el hecho, a Daniel Rojas lo mataron en ocasión de robo y sus homicidas procuraron mantener impune el delito cometido al desarmar totalmente la motocicleta que le robaron cuando fue interceptado en Toma Norte.
Fuentes judiciales estrechamente vinculadas con la investigación dijeron ayer que la situación procesal de Garrido, de 23 años, y Rivera, de 19, sería resuelta este jueves. Respecto del primero se supo en su momento que al ser interrogado se desvinculó totalmente del crimen; mientras que el segundo directamente se negó a declarar. Y aunque sus responsabilidades en el hecho serán establecidas por el juez que instruye la causa, Marcelo Benavides, hay testimonios contundentes que los incriminan.
Trascendió ayer que hay correspondencia entre las testimoniales. “Cuatro personas afirmaron lo mismo”, dijeron fuentes allegadas a la causa. Esto es, en resumidas cuentas, que tanto Garrido y Rivera compartieron la tarde del sábado que se cometió el homicidio, que en un momento dado salieron de la casa de uno de ellos y que al regresar tenían en su poder una moto, cuyas características coinciden con las de la que le robaron al sereno.
También se sabe que hubo un reconocimiento categórico de parte del mecánico que asistió la motocicleta de Rojas antes que le fuera robada sobre las partes que lograron ser halladas del rodado desguazado al cabo de cinco allanamientos dispuestos por el Juzgado de Instrucción 5.
El hombre fue asesinado el pasado 27 de agosto, alrededor de las 20.30. Había salido de su trabajo en su moto, rumbo a su casa y para acortar camino atravesó la meseta. Pero unos 40 metros antes de llegar a Toma Norte fue sorprendido por dos personas, que a punta de arma de fuego le exigieron que les entregara su rodado.
La víctima aparentemente se resistió y los ladrones le dispararon en el pecho, para luego apoderarse del rodado, el casco de seguridad y su billetera.

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