Flavio Ramírez
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Neuquén.- Los neuquinos tiran poco más de 120 toneladas diarias de basura a las calles de la ciudad, lo que totaliza unas 28.800 toneladas o 28.800.000 kilos al año. Cada habitante de la capital arroja 120 kilos anuales. Todos estos residuos se suman a las 300 toneladas diarias recolectada por Cliba de los cestos.
La Secretaría de Servicios Urbanos contabilizó 234 microbasurales y 43 sectores críticos, de mayor tamaño. No descarta que el número sea mayor, ya que las personas utilizan cualquier espacio público para dejar su basura.
Durante una recorrida, este diario pudo constatar que la meseta es la zona más complicada, ya que resulta el lugar preferido por los vecinos y empresarios para arrojar sus desperdicios.
Por donde se mire hay montañas de plásticos, papeles, gomas, ropa vieja, cartones, vidrios, maderas, electrodomésticos, componentes electrónicos, escombros, bolsas de nylon, partes de autos, muebles, ramas, hojas, yuyos, colchones, changuitos de bebés, juguetes, líquidos de todo tipo y material altamente contaminante. La basura se convirtió, así, en parte del paisaje.
En Los Paraísos los carteles de “no tirar basura” no sirven de nada. Los deshechos de apilan hasta tapar la vista. Allí los vecinos no tienen ninguna vergüenza de arrojar sus restos ante la cámara fotográfica.
En Talacasto, también en la meseta, los deshechos se extienden por cientos de metros.
A poco más de mil metros entre ambos lugares, en la delegación Alto Godoy del municipio, se encuentra un centro de transferencia donde seis contenedores reciben la basura para que Cliba la lleve al Centro de Disposición Final.
Los ríos también son castigados. Linares y Tronador son dos de las calles elegidas para tirar de todo. El camino costero que une Figueroa con Chocón es utilizado con esos fines.
Desde la Subsecretaría de Limpieza Urbana señalaron que otros lugares donde hay basureros ilegales crónicos son las calles Genco y El Trébol, en Valentina Norte.
“Hay lugares que siempre limpiamos y la gente sigue tirando”, afirmó Emilio Molina, secretario de Servicios Urbanos del municipio. Para él, se trata de “una cuestión cultural” que hace que los vecinos no cuiden la limpieza de la ciudad.
El Municipio realizó, en el último año, 35 operativos de limpieza en 27 barrios de la ciudad. Los equipos trabajan cinco y hasta seis días por semana, pero no dan abasto: una vez que las máquinas se van, la basura vuelve a aparecer.
“Un microbasural tarda entre 7 y 15 días en regenerarse, en volver a estar como estaba”, afirmó Miguel Orellana, director general de Limpieza Urbana.
2 toneladas de basura electrónica se arrojan por día en la ciudad.
En el Centro de Transferencia que funciona en el barrio El Progreso se colectan los componentes desechados que después la empresa concesionaria de la recolección de basura se encarga de reciclar.
8015 personas acudieron hasta ahora para depositar residuos en volquetes.
Desde que comenzó a funcionar el servicio de contenedores de Alto Godoy y Belgrano, en julio último, es cada vez más utilizado por los vecinos, según comprobó la Municipalidad de Neuquén.
Ranking
El ranking de barrios más sucios lo encabeza Confluencia, con 14 microbasurales. Le siguen Villa Ceferino, con 13; Belgrano e Islas Malvinas, con 12; Progreso, con 11; y Melipal y San Lorenzo Norte, con 10. De cualquier forma, ningún barrio de la ciudad se salva.
“Basta que un vecino deje una bolsa tirada en un lugar inadecuado fuera de hora para que en poco tiempo se convierta en un basurero”, dijo Orellana.
Desde la Municipalidad recomendaron a los vecinos utilizar los dos centros de transferencia que tienen la ciudad: el de Alto Godoy y el de José Rosa y Ricchieri.
Están abiertos todos los días de 8 a 20, y se puede arrojar todo tipo deshechos. En tanto que en la delegación Progreso existe un contenedor destinado exclusivamente a residuos electrónicos.
Arrojan en cualquier sitio, menos frente a sus domicilios
Arrojar basura en la vereda está penado por la Ordenanza 5134/98. La sanción puede llegar hasta los mil módulos (unos 1400 pesos). Pese a este oneroso riesgo, miles de vecinos tiran todo tipo de residuos voluminosos en la calle. Eso sí, no lo hacen frente a sus casas, sino que eli en lugares donde no pueden ser infraccionados.
Los blancos predilectos utilizados por los inescrupulosos para producir microbasurales suelen ser los espacios verdes, las veredas o patios de las escuelas, iglesias o centros comunitarios y de salud, los bulevares o calles periféricas, los fondos de chacras y clubes.
Triquiñuelas
“Eligen estos lugares porque si el inspector ve el basural no los puede infraccionar, porque no puede determinar quién es el titular del lote y claramente la basura arrojada allí no es producida por él”, indicó Miguel Orellana, director general de Limpieza Urbana.
Dos ejemplos: la calle Paimún entre Chocón y Copahue, donde los vecinos arrojan sus residuos al costado de dos chacras; y Genco, entre Néstor Barros y Crouzeilles, donde hay una gran extensión de pastizales y lagunas.