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Los primeros dos testigos del juicio por el parricidio de Zapala colaboraron con la reconstrucción de los minutos previos y durante el crimen de Orlando Jara, y apoyaron la teoría inicial de la fiscalía. Una vecina aseguró que varias personas presenciaron la violenta secuencia en la que Fernando dio muerte a su padre.
"Yo no me olvido de las cosas que nos hiciste", fue el reproche que habría salido de la boca de Fernando y que una vecina de la familia que estuvo presente durante el crimen, dio a conocer ante los jueces en la primera jornada de juicio de este miércoles.
Según relató la mujer, quien afirmó vivir a unos 40 metros de la casa de los Jara, esa mañana del 26 de enero de 2020 se levantó junto a su marido y salió a la calle ante la insistencia de sus perros, que ladraban hacia el frente de la vivienda. Ya en la vereda vio a Fernando golpeando a su padre "con una barreta" en presencia de su hermano Matías y otra vecina que presenciaba la escena junto a su hijo.
"Me acerqué y le pedí que dejara de golpearlo. El me miró y me dijo: 'Usted no se meta porque no sabe cómo son las cosas'", relató y agregó que mientras lo lastimaba, el joven le reprochaba a su padre la violencia sufrida de su parte.
La mujer fue quien terminó convocando a los efectivos, mientras observaba cómo Fernando pasaba a apuñalar a su padre, para luego cortarle la cabeza y tomar algunas fotos, instantes antes de la llegada de los uniformados. La testigo también indicó que la madre del acusado y esposa de la víctima le pidió comunicarse con el abogado defensor para discutir "qué diría en el juicio", aunque finalmente ese vínculo nunca se dio.
Respecto de la violencia familiar y de género que se desarrollaba en la familia, la vecina aseguró nunca haber escuchado nada, salvo una oportunidad en que se enteró que Jara padre había recibido una orden de restricción de la vivienda familiar, cuyo motivo no consultó.
Otro testigo conocido de la víctima y efectivo de la Policía, relató respecto de los minutos previos que Orlando le envió un mensaje esa mañana contando que "se había mandado una cagada", que se trataba de un problema con uno de sus hijos y necesitaba realizar una denuncia. Los mensajes de audio fueron reproducidos en el debate y demostraron que el hombre se encontraba en estado de ebriedad por esas horas.
Ante la consulta y tras recibir una foto de una lesión en el cuello del hombre, el uniformado le indicó de qué manera proceder y acordó pasarlo a buscar por su vivienda para alcanzarlo al hospital local, ante el pedido de Orlando. Aún así, aseguró que al pasar por el domicilio, no lo vio, sino a otro joven en el exterior de la vivienda, a quien no reconoció.