Rousseff tenía pensado distribuir las seis carteras y los cerca de 600 cargos en diversos organismos estatales que pertenecían al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), su mayor socio hasta el martes, entre los otros partidos de la coalición oficialista.
A cambio, el Ejecutivo pretende que esos partidos, que aún no definieron si permanecerán o no junto al Gobierno, voten en contra de la apertura de un juicio político en contra de Rousseff que se tramita en la Cámara de Diputados.
Brete
No obstante, la presidenta se ve en un brete, después de que el miércoles fueron difundidos mensajes de texto intercambiados por la ministra de Agricultura, Kátia Abreu, en los que afirma que los seis ministros del PMDB no renunciarán a sus cargos, tal como ordenó la dirección del partido.
Abreu es una estrecha aliada de Rousseff y a través de las redes sociales expresó su decisión de no abandonar ni el cargo ni el PMDB.