Neuquén,- En Nueva España ya no saben en quién crecer. Después de la última tormenta recibieron un aluvión de promesas para que el barrio no se inunde más. Pero de a poco, la voluntad política y los acuerdos que se hicieron con los vecinos empezaron a desaparecer y el barrio quedó en el mismo lugar de siempre: el olvido.
Mientras que desde el gobierno provincial les aseguraron a los vecinos que las obras están terminadas en un 95%, ellos lo desmienten. Explicaron que los trabajos de reparación no llegan al 50% de ejecución.
Las máquinas para reparar las calles no pasaban hace más de un mes y recién ayer se pudo ver algunos avances, tras la bronca que trascendió de los vecinos. “Tenemos que andar persiguiendo a los políticos. Hemos sido pacientes, pero hoy hace más de un mes que no pasa la máquina para arreglar las calles”, expresó Marcelo Gómez, referente de la vecinal.
La última lluvia fue a fines de octubre y los vecinos tuvieron que cortar la ruta para que los escucharan y les dieran respuestas. Una de ellas consistió en construir una especie de “dique” en el acceso al barrio para que el agua de lluvia no drene directamente sobre los vecinos, que viven en un cañadón natural.
Además, hubo un compromiso de reparar una pronunciada pendiente de acceso al barrio, hoy castigada por el paso de los camiones.
Lo cierto es que el 28 de octubre, los vecinos y la Provincia firmaron un acuerdo para reparar el barrio. En el texto decía que Provincia se haría cargo de los trabajos, sobre todo en la restauración de la bajada principal. Algo que sí se hizo fue la reconexión de gas natural en todo el sector de la calle Los Olmos, que está dentro del cañadón natural. Los fondos fueron transferidos de Provincia al Municipio de Centenario para hacer los trabajos urgente.
Pero para los vecinos, las obras aún no están completas y temen que otro evento climático extraordinario ponga en aprietos al barrio.
“El problema es que los trabajos que se están haciendo en el canalón para desviar el agua cada vez que llueve no están bien. Necesitamos que la lluvia se desagote en el río. Otra tormenta más no nos vamos a bancar”, indicó Gómez, un tanto frustrado por la situación que viven los vecinos.
Mientras tanto, Nueva España parece progresar tan de a poco que los cambios no se ven. Cada tanto, gente nueva llega al barrio y no tiene otra alternativa que asentarse en uno de sus rincones.
“Caímos otra vez en el abandono. Tenemos que andar mendigando que nos pasen la máquina. La bajada al barrio no está terminada y casi no se puede andar”. Marcelo Gómez. Referente de la Vecinal del barrio Nueva España
Tiempo: Hace más de 80 años que algunos vecinos viven en el barrio rural que tiene historia.