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Nuevo Ciclo

Pachamama deja plasmado en “Esencia”, su nuevo disco, el espíritu de una banda que se reinventa para viajar por los sonidos del mundo. La presentación será el 5 de octubre en el Teatro Español.

Neuquén > Grupo Pachamama acaba de terminar "Esencia", su noveno trabajo de estudio que materializa el proceso de renovación iniciado dos años atrás. Lo presentará el 5 de octubre en el Cine Teatro Español, con una larga lista de músicos invitados.
Como la tierra misma, Pachamama tiene una vasta historia que le sirvió como plataforma para empezar a escribir un nuevo capítulo. Con casi 30 años y dos nominaciones a los premios Carlos Gardel (2005 y 2009), en 2011 la banda decidió renovarse e incorporó sangre joven, músicos que llegaron como una bocanada de aire fresco para refundar el sonido del grupo.
Con la nueva formación consolidada, ‘Los Pacha’ apostaron a dejar plasmado el intenso trabajo hecho este último tiempo en un disco, el primero desde que Hernán Mansilla, Juan Mega, Pablo Weitzel, Gustavo Lagos y Joaquín, hijo de Carlos Gutiérrez -único miembro original y fundador de la banda-, se sumaron al proyecto.
“Haber salido con temas nuevos fue todo un desafío, y la recepción fue muy buena”, dijo Carlos y recordó el show del debut en el auditorio del MNBA.
“De ese trabajo tan intenso pasaron dos años, y fuimos tocando en muchos lugares: Tecnópolis, Cosquín, hasta fuimos a Colombia y estuvimos en Chile, con Joaquín. Entonces estaba la necesidad de decir: ‘esto es lo que veníamos laburando’, y ¿qué mejor que dejarlo plasmado en un disco?’”, se preguntó.
“Es como la cosecha de este tiempo”, agregó Joaquín, heredero natural de esa especie de alquimia sonora que Carlos practica desde hace años, mezclando un sinfín de instrumentos y difuminando fronteras; haciendo que el hang proveniente de Suiza se hermane con un charango, o que un violín se una a un udu africano y no resulte extraño al oído.
“Había material nuevo como para hacer dulce. Y el resultado es este: que cada tema es totalmente diferente. Hay una variedad enorme, mucho color. Porque mi locura nunca paró en esto de los instrumentos. ¿Qué busqué? Violín que no tenía la otra formación, flauta traversa. Así se dio y también con el hang, las mandolinas, tratamos de laburarlo de otras maneras. Siempre nos estamos reciclando, y yo no paro nunca, porque me encanta y eso se lo transmití al 'loquito' este”, dijo señalando a su hijo.
Así, partiendo de un extenso mapa musical que ha ido ampliando sus márgenes cada vez más, la banda atraviesa los límites geográficos, haciendo, en definitiva, dialogar distintas culturas.
 
Fusión
Meses atrás, reunidos en el estudio y ronda de mates de por medio, Pachamama se disponía a ultimar los detalles del álbum, cuyo corte homónimo al disco ya colgaron en las redes sociales. Al escuchar las canciones por enésima vez, en sus caras se dibujaba un gesto satisfactorio.
“La esencia del grupo es siempre ir sumado cosas. En este caso, es un disco muy abierto tanto en instrumentos y géneros como en un montón de cosas. Se revolucionó todo. No nos podemos encasillar en ningún estilo: ni folklore, ni música andina. No es rock, no es reggae. Tiene muchísimo de todo”, apuntó Joaquín, y destacó en cuanto a lo sonoro que el CD tiene sus “vedettes” que diferencian esta nueva formación de anterior: la incorporación del hang y las cuerdas clásicas que, hasta entonces, Pachamama no las tenía.
“Fuimos encontrando una fusión muy buena con todos los instrumentos, y eso enriquece muchísimo”, aseguró.
 
Propios aportes
Provenientes de distintos proyectos apuntados, cada uno a un estilo particular, como el rock, la música clásica o el jazz, los nuevos integrantes asumen el desafío de sumarse a un ensamble en el que no hay límite impuesto: los procesos de creación no se rigen por ninguna pauta, excepto la horizontalidad. Incluso Carlos, que por experiencia y por ser creador del grupo podría adjudicarse la palabra final, prefiere dejarse llevar por la imprevisibilidad de las sesiones en estudio, donde las melodías fluyen con naturalidad.
Lejos de delimitar un concepto y desde allí empezar a componer, el grupo pasó por varias etapas. Honrando sus raíces, primero tomaron temas del folklore chileno que fueron reversionando al estilo Pachamama: llenándolos de instrumentos y “trasladándolos a cosas totalmente nuevas”, explica Joaquín.
Esos temas son “El encuentro” de Ricardo Aguilera, “Los momentos” de Eduardo Gatti y “Ana Ariki” de Fernando Ubiergo, con este último Carlos ganó su primer festival cuando apenas tenía 15 años. Cerrando el combo de canciones "prestadas" y además cantadas (las ocho restantes son instrumentales), se suma “Argentina levántate”, del mendocino Ramiro Lorenzo, cuyo espíritu es “de propuesta, más que de protesta”, y es con eso con lo que Carlos se identifica.
Después llegó la etapa donde empezaron a aparecer los temas propios. Algunas veces, padre e hijo armaron una base muy general para terminar de darle forma; y otras tantas, las melodías salieron de un juego espontáneo  y grupal en el que los climas y las cadencias fueron mutando. 
“Muchas cosas salieron jugando”, expresó Gustavo, y Joaquín agregó que “siempre pasa que uno lleva una idea pero termina muy alejada o diversa de lo que fue en su origen”.
Dentro de la lista de temas, Pachamama también decidió incluir tres canciones que Carlos había compuesto entre 2005 y 2009 y que había dado a conocer con la formación anterior: “Sol de los Andes”, “Valle encantado”, un valsecito que le escribió a Joaquín, y “Eres luz”, que le dedicó a Graciela, su pareja. Sin embargo, esas canciones llegan diferentes, tamizadas por el pulso musical del nuevo combo, algo que significó ajustarse a las potencialidades de cada uno, aunque explotadas al máximo: “El baterista tuvo que pasar a tocar guitarra, por ejemplo, y todos fueron rotando. Son esas locuras que a mí me agarran. Me encanta que todos toquen todo. Acá no hay estrella. Divertirse, esa es la historia”, aseguró Carlos.
“Hay un cambio muy grande . Porque antes veníamos trabajando con pistas. Pero acá teníamos ganas de ‘pelar’ y nos fuimos acomodando a lo que hay. En este disco, todo está íntegramente grabado por nosotros, y tiene eso de dedicarle mas tiempo al instrumento. La idea era volver a tocar realmente”, dijo, y esa última frase lleva irremediablemente a la "Esencia". 

Música en familia
Además de ser músico, Carlos enseña en su casa. Entregado por completo a sus melodías, el multiinstrumentista asegura que “para mí es todo: soy música, vivo la música. Creo que cuando estoy dormido estoy pensando en música. Tengo más de 150 instrumentos, de los más raros e insólitos. Y a todo me gusta meterle. Y eso me hace feliz y esta es mi vida. No me vería haciendo otra cosa y lo disfruto día a día”.
Esa misma pasión es reconocible en Joaquín, legado que Carlos celebra que quede expresado en este disco.
“Para mí es muy especial, porque Joaquín se ha puesto a la cabeza de esto. El tipo la tiene recontra clara, siendo tan joven. Tiene 20 años. Cuando estamos grabando no se le escapa una. Los chicos son unos excelentes músicos, pero grabar con Joaquín me pareció algo fabuloso, me llena muchísimo. Porque es nuestro primer material juntos, profesionalmente. Me hace sentir muy bien. Es diferente”.

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