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Los productores reunidos en el Consejo de Denominación de Origen Salame de Tandil Asociación Civil volvieron a romper un nuevo récord en el último domingo con la
presentación del Salame curado más largo del mundo.
La medición de este chacinado, certificada por un escribano público, tuvo una longitud de 113,36 metros y pesó aproximadamente 317 kilos.
La presentación se realizó en CHACINAR 2021, el 3º Festival del Salame y el Cerdo de Tandil.
El objetivo fue superar los 100 metros: 10 metros por cada año de la DOT.
En 2020 la pieza alcanzó los 99,5 metros.
Para la elaboración del Salame más largo del mundo se uitlizaron alrededor de 450 kilos de carne -entrevacuna, de cerdo y tocino-, su preparación y embutido llevó 18 hs y fue curado más de 30 días. Participaron más de 100 personas entre el acarreo, el embutido, el atado y la puesta en cantina.
Superación del record año a año:
AÑO/ LARGO (en metros)
2014 / 16,1
2015 / 20,9
2016 / 28,2
2017 / 41,9
2018 / 53,4
2019 / 87,56
2020 / 99,5
2021/ 113,36
El clima, las pasturas y el ganado de la zona son claves para la obtención del sabor que distingue a Salame de Tandil en el mundo. El objetivo principal de las Denominaciones de Origen es construir entre todos la protección del “saber hacer” y la diferenciación de los productos argentinos con identidad territorial.
En 2011, los productores de chacinados de Tandil obtuvieron la Denominación de Origen Salame de Tandil luego de 15 años de investigación y estudios de factibilidad en los que trabajaron activamente junto al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Es la segunda del país para un producto agrícola y alimentario típico de una región y homologa la elaboración de la especialidad.
Para cumplir al pie de la letra los requisitos y recibir la santa bendición de la Denominación de Origén el salame en cuestión debe garantizar: elaboración con materias primas de la región; la alimentación del ganado vacuno a base de pasturas y del ganado porcino a base de maíz; proporciones específicas de carne de vaca y de cerdo; el estacionado y curado en el clima de Tandil (frío pero no helado, húmedo en general y ventoso) para la obtención de la consistencia deseada y la cobertura de hongos conocida como emplume, que recubre al salame y le da un color blanco ceniza.
Asimismo, se exige el atado y etiquetado del salame a mano, el uso de tripa natural, la molienda de condimentos en el momento (no se permite el uso de productos deshidratados) y la elaboración debe ser artesanal.