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Más de 400 profesionales nucleados en el Círculo de Odontólogos de Neuquén advirtieron hoy con una carta pública que su profesión está cerca del “colapso”, porque las obras sociales y prepagas llevan meses sin actualizar el valor de los aranceles. “El desfase entre nuestros costos y lo que nos pagan llegó a un 200 por ciento”, recalcó Raúl Darío Monti, presidente de la institución.
“Hay federaciones de odontólogos a nivel nacional, como FACO y CORA, que publican las listas de lo que se considera como aranceles éticos; bueno, en Neuquén estamos tan lejos que ni siquiera pretendemos que nos paguen esas cifras, sino un punto medio entre esos montos y los aranceles obscenos que tenemos hoy, porque sólo buscamos cobrar lo justo y digno como para sobrevivir”, explicó.
En Argentina, el 90 por ciento de los insumos odontológicos están dolarizados. Eso implica que aumentan al mismo ritmo o incluso por encima de la inflación. Monti informó que, en lo que va del año, algunas obras sociales y prepagas de Neuquén acomodaron parte de los aranceles, “pero fueron reajustes de manera unilateral, sin consultarnos”.
A principios de septiembre, el Círculo Odontológico de Neuquén les envío una estructura de costos actualizada a todas las obras sociales y prepagas que funcionan en la provincia. Hicieron un cálculo de los nuevos precios con contadores y especialistas, a partir de los incrementos en el instrumental y los materiales descartables. Como no obtuvieron respuesta, decidieron hacer público su reclamo.
En el comunicado que emitieron, denunciaron la profesión está “en riesgo” y solicitaron “que las autoridades de las obras sociales y empresas de medicina prepaga acerquen posiciones con nuestra institución, para poder reducir el impacto directo sobre los profesionales de la salud, subsanar e impedir el colapso de la atención odontológica”.
“Debido a la devaluación, el proceso inflacionario en curso y teniendo en cuenta que los costos requeridos para el correcto ejercicio profesional se encuentran dolarizados, cumplimos en hacer este llamado de atención”, argumentaron y a la vez subrayaron que “el odontólogo no puede ni debe ser el financiador del sistema”.