Texas.- El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense resolvió reforzar la frontera con México ante el incremento de indocumentados que ingresaron de manera ilegal durante octubre y la posible llegada de una nueva oleada antes de que Donald Trump asuma la presidencia en enero.
Se anunció para esta semana el envío de 150 agentes adicionales de la Patrulla Fronteriza al sector del Valle de Río Grande, en el sur de Texas, donde la agencia federal ha reportado un repunte en el número de niños y unidades familiares que cruzan ilegalmente la frontera, en su mayoría provenientes de países centroamericanos.
En concreto, el gobierno estadounidense contabilizó que en octubre detuvieron a 46.195 personas a lo largo de la frontera con México, mientras que en septiembre la cifra fue de 39.501. En el mismo sentido, las detenciones de menores sin la compañía de un adulto escalaron a 6754, mientras que las de unidades familiares se dispararon: las 13.124 familias detenidas en octubre superan la suma del mismo mes en los cinco años precedentes, que totalizaron 12.286.
La relocalización de agentes fronterizos será por dos meses, el mismo plazo que resta para la asunción de Donald Trump. “Sin duda va a haber gente que trate de cruzar la frontera antes de enero. Igual, aunque Trump sea presidente, los migrantes van a seguir cruzando”, afirmó Isabel García, directora de la Coalición de los Derechos Humanos en Arizona.
En su opinión, el anuncio del envío de agentes adicionales a Texas es sólo un “preámbulo” de lo que podría suceder después de que Trump llegue a la Casa Blanca. “Estoy convencida de que veremos a una militarización de la frontera sin precedentes, por lo que debemos prepararnos ante una posible crisis humanitaria”, advirtió.
46.195 personas fueron detenidas en octubre cuando intentaban ingresar a Texas.