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El secreto es la paciencia y el caldo. Luego revolver, hidratar y sacarlo en el punto justo.
Un plato de risotto de calabaza es una inyección de energía cuando el frío comienza a acercarse.
Ingredientes: (2 platos)
2 pocillos de arroz para risotto (carnaroli, arborio o de grano redondo)
1 cebolla
½ puerro
½ cebolla de verdeo
½ calabaza
1 litro de caldo de verdura
manteca
queso rallado
sal
pimienta
Procedimiento:
Pelar y cortar la calabaza en cubitos, separar las semillas y llevar al horno en una placa caliente con un poco de aceite durante 30 minutos.
Picar una cebolla, el verdeo y el puerro. En una sartén con manteca poner a dorar la cebolla. Cuando esté transparente agregar los granos de arroz, sal, pimienta y revolver.
Una vez que el arroz esté nacarado (comienza a transparentarse hasta dejar un punto crudo en el centro del grano) agregar caldo de verdura hecho previamente, siempre caliente. A medida que el arroz pida caldo, agregar. ¡Que nunca se seque o se quede sin líquido! Revolver a cada ratito.
Agregar verdeo, puerro y pimentón, seguir revolviendo. Cuando el arroz esté cocido, sumarle manteca y queso rallado, eso se llama mantecatura. Seguir revolviendo y hasta que se fundan como una crema.
Luego agregamos las calabazas horneadas directamente al arroz y seguir mezclando.
Retirar y servir inmediatamente con un poco de queso, sal y pimienta de ser necesario. Si tienen algunas hierbas frescas, ¡adentro!