Buenos Aires (Télam) > Catalina Vargas, la empleada de la casa del imputado Guillermo Bártoli y testigo clave en la causa por el crimen de María Marta García Belsunce, volvió ayer a complicar la coartada de su ex patrón, pero su testimonio quedó relativizado porque el tribunal resolvió hacerle una pericia psiquiátrica.
De los siete testigos que hoy fueron convocados por la fiscalía en el juicio, Vargas era la más esperada.
Carlos Carrascosa y Bártoli siempre declararon que aquel 27 de ocubre de 2002, después del partido Boca-River, se quedaron en la casa del segundo viendo el encuentro siguiente entre Independiente y Rosario Central, pero Vargas volvió a afirmar ayer que después del clásico, en el living, "no quedó nadie".
La testigo explicó que cuando los invitados se retiraron de la casa, ella fue al living a recoger los pocillos de café y tazas de té y a acomodar los almohadones. Cuando la fiscal Laura Zyseskind le preguntó a qué hora fue eso, Vargas contestó: "Habrá sido a las seis de la tarde" y dijo que lo recordaba porque "tenía la radio encendida y tocó el top de las seis".
Los horarios son importantes porque, según la hipótesis fiscal que terminó con Carrascosa condenado a perpetua por el homicidio, en esos momentos María Marta estaba siendo asesinada.
Si bien afirmó que en el living no había nadie, Vargas dijo que no podía precisar si en la casa había personas. La declaración, que tuvo algunos baches por falta de memoria, se interrumpió cuando intervino el defensor de Bártoli, Alejandro Novak, para cuestionar la calidad del testimonio.
Hacia el final, la presidenta del tribunal, María Elena Márquez, ordenó una pericia médica y psicológica para determinar si Vargas estaba en condiciones de declarar.