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Los niños y niñas adquirieron una significativa visibilización durante la pandemia, especialmente cuando se discutió –y se sigue haciéndolo– la pertinencia de la presencialidad educativa en medio de una grave situación epidemiológica.
Sin embargo, un informe difundido esta semana por la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina vino a ponerle números a otro fenómeno que afecta a la niñez y adolescencia más pobre de Argentina: el trabajo infantil.
El estudio señala que el 16% de los niños, niñas y adolescentes de entre 13 y 17 años realiza tareas orientadas al mercado. Y de ese total, uno de cada dos comenzó a hacerlo durante el período de aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) establecido por el gobierno como parte de las medidas de respuesta a la pandemia.
“No solo uno de cada dos niños, niñas y adolescentes que trabajan comenzó a realizar tareas orientadas al mercado durante el ASPO, sino que, además, quienes ya trabajaban antes de la pandemia, en el contexto actual, realizan las mismas tareas con mayor intensidad”, dijo Bárbara Perrot, de la OIT.
En esa misma línea, la encuesta dejó al descubierto que la mitad de los niños, niñas y adolescentes que trabajan para el mercado pertenecen a familias cuyos ingresos disminuyeron durante la cuarentena. De hecho, 7 de cada 10 habitan en hogares cuyos miembros perdieron el empleo, vieron reducidas sus horas de trabajo o sus clientes, pedidos o changas y/o fueron suspendidos temporalmente.
La OIT advirtió que las consecuencias para esa población infantil no serán menos dramáticas que lo que viven actualmente.