La visita del ministro de Energía de Chile, Juan Carlos Jobet, podría marcar un camino importante para Neuquén y el país. El paso uno de una posible recuperación de la confianza, luego del desplante argentino que hace poco más de una década cortó de forma abrupta los envíos de gas. Entonces, Vaca Muerta no era parte del mapa mundial de los hidrocarburos, ni el país soñaba con las posibilidades que asoman en el futuro si de una vez por todas logra establecer acuerdos de largo alcance y controlar su economía.
La misión chilena, integrada también por empresarios de los dos países, recorrió el área no convencional que tiene algunos de los mejores desempeños para mostrar al mundo: Loma Campana, de YPF, la avanzada shale de América Latina que le pisa los talones al desempeño de los mejores proyectos de Estados Unidos en producción y costos.
“Hay un potencial enorme que podemos aprovechar juntos”, auguró Jobet al admitir que “en Vaca Muerta hay una luz que se puede ir encaminado con el acuerdo de los distintos actores locales, nacionales y los empresarios de ambos países” (ver aparte).
A la salida del encuentro, el gobernador Omar Gutiérrez fue un paso más allá en esa histórica relación que Neuquén construye desde hace años con el país trasandino.
“Fue una reunión muy importante y buena con funcionarios chilenos, con mucha predisposición para la integración energética regional”, dijo Gutiérrez. Y agregó: “Hoy vimos una apertura por completo para integrarnos, algo que también puede ser parte de la próxima etapa para el gas neuquino, en la búsqueda de nuevos mercados”.
Las frases, casi de tono protocolar (nadie esperaba anuncios que patearan el tablero), arrojan un tendal de ideas, pero al mismo tiempo explican todo lo central que es para la provincia y el país expandir los límites internos del gas hacia nuevos mercados, con el chileno como primera escala.
Tal como lo adelantó +e en julio, la semana pasada Nación anunció la apertura de las exportaciones en firme.
Se trata de ventas de productoras que no podrán interrumpirse. Algo que no sucedía desde principios de la década pasada y que no hubiera sido posible sin los excedentes que ofrece la producción de shale gas, sobre todo en los períodos de baja del consumo interno. No por nada este tipo de ventas, que para Neuquén implican la posibilidad de colocar seis millones de metros cúbicos diarios de exportaciones, serán entre el 15 de septiembre próximo y el 15 de mayo de 2020, el período de baja estacional producto de temperaturas más elevadas.
Restituir la confianza en las colocaciones a Chile es un primer gran paso, casi una deuda que tiene el país. Chile va a necesitar del gas argentino. El 40% de su matriz energética está vinculada al carbón.
El presidente Sebastián Piñera anunció meses atrás la intención de Chile de cerrar sus centrales generadoras de electricidad a carbón hacia el 2050.
En este contexto, planteó, también, el objetivo de “descarbonizar” la generación de energía en un 20% en los próximos cinco años, algo así como una gran oportunidad para Vaca Muerta en tanto y en cuanto Chile también empiece a dejar de lado paulatinamente los contratos de compra de gas natural licuado (GNL) con los que se aprovisiona para generación.
“Cumplirle a Chile es paso obligado, si no, no hay posibilidad de pensar en el desarrollo de Vaca Muerta”, afirmó Gutiérrez ayer ante sus pares trasandinos, a los que les pidió “dejar atrás todas las dudas respecto de lo que ocurrió en el pasado”, en referencia al corte en las exportaciones del 2007.
“Hoy vimos una apertura por completo para la integración, algo que también puede ser parte de la próxima etapa para el gas neuquino, en la búsqueda de nuevos mercados. Hemos quedado con línea directa y con muy buena relación con el ministro de Energía” Juan Carlos Jobet, planteó Gutiérrz en diálogo con +e.