Además de los caños de riego, los aspersores y las cosas del quincho, en robos anteriores han llegado a llevarse las H (los postes en donde se convierten los tantos).
Barrenengoa reconoció que la situación es similar en toda la zona de las 127 hectáreas, pero que en la Ciudad Deportiva provincial no sufren estos robos porque ellos tienen seguridad y el predio está cercado.
"Ellos cierran el portón de Anaya y la nueva pista de atletismo queda a salvo, en cambio al club llegan por Ignacio Rivas y no hay nada que los detenga", aseguró.
El club, en el que desarrollan actividades unas 300 personas entre niños y mayores, estuvo siempre marcado por la mala fortuna, hasta encontraron restos humanos cuando estaban emparejando para hacer las canchas y tuvieron que parar la obra durante dos años: "Nos pasa de todo, pero seguimos poniéndole el hombro al club, ahora arrancamos los entrenamientos de nuevo", cerró.