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Inés Moretti (36) y Marcos Etulain (37) se conocieron trabajando en Buenos Aires, hace muchos años atrás. Allí nació el amor entre estos dos diseñadores industriales que se definen como “andariegos”.
Cuando quisieron dar un paso más y formar una familia, volvieron al sur. “Largamos todo, metimos nuestras cosas en un (Volkswagen) Gol y nos vinimos”, dijo Inés. Ella es neuquina. Marcos, de Río Negro. Y juntos tienen tres hijos: Felipe, de 7 años, Benjamín, de 4, y Fermín, de 3.
Si algo los identifica a todos es que no les gusta para nada la rutina. Cada tanto, buscan generar un cambio para sentirse vivos. Por eso los viajes son una constante en su historia de familia. No van demasiado lejos, pero cada vez que salen, recorren mucho la cordillera o encaran hacia la costa rionegrina.
“Somos muy viajeros. Desde que nos conocimos en Buenos Aires, nunca dejamos de hacerlo. Tampoco con los chicos. Hace 12 años que hacemos campamentos”, contaron.
La experiencia anterior
En pandemia, comenzó a rondarles una idea en la cabeza que fue ganando peso: recorrer América en motorhome. La primera experiencia fue una casilla rodante que compraron a principios del 2020 y estrenaron muchos meses después cuando las restricciones aflojaron un poco. Pasaron 50 días arriba de la casilla, y volvieron a retomar la vida de rutina, la casa con los hijos, la escuela.
Pero entonces fueron por más, y pensaron en serio en adquirir un motorhome. Buscaron largos meses la alternativa que mejor se adapte a lo que ellos querían hacer. Finalmente, consiguieron un ejemplar Mercedes Benz utilizado para hacer turismo. "Es lo más simple y de fácil reposición si tenemos inconvenientes mecánicos o electrónicos en el viaje", dijo Marcos.
Él fue a buscarlo hasta Rosario, ya con la idea firme de hacer el cambio de sus vidas. Lo desarmó por completo, junto a su esposa compraron los materiales y ahora transitan el proceso de armado, cada vez que tienen un tiempo porque ellos son los arquitectos de su propio proyecto.
“En pandemia valoramos mucho más la vida, el saber que es tan pasajera y que el día a día es uno solo. Estábamos cansados de la rutina, de trabajar todo el día para pagar, de que crezcan nuestros hijos y no poder ver ni disfrutar de su crecimiento. La vida es una sola, que más si no es vivirla, y con todo esto nos planteamos que así no queríamos seguir. Así pensamos en este proyecto, para tener otros resultados”, expresó Inés.
¿Y qué pasa con el trabajo y la escuela de los chicos? Pues bien, no dejan nada colgado. Tienen calculado hasta el mínimo detalle. En efecto, reconocieron que pueden encarar el viaje de sus vidas porque pueden seguir trabajando.
Es que la pandemia, como les ha pasado a muchos, impuso otro estilo de trabajo que se sustenta sobre la base de dispositivos y plataformas virtuales. Esta pareja pudo adaptar sus obligaciones y compromisos laborales de esta manera, y eso piensan seguir haciendo desde el motorhome. “Vamos a seguir trabajando arriba del cole”, aseguraron.
En cuanto a la educación de sus hijos, si el establecimiento donde cursan sus estudios no los puede acompañar con su proyecto, existen otras alternativas para que continúen con su proceso de aprendizaje a distancia.
“Para nosotros es un desafío muy emocionante. Tenemos cierto miedo, a pesar de que hemos organizado todo. Y no queremos que nuestros chicos pierdan ningún año. La escuela sigue sí o sí. Ya planificamos una rutina”, manifestó Inés.
La gráfica (Estudio Moet) que tienen la pondrán en alquiler, y el gasto que tendrán para vivir arriba del colectivo es bastante menor que el que tienen en su casa, en las condiciones actuales.
Diseñaron los espacios en 3D
Cuentan hasta con un diseño en 3D que refleja cómo va a quedar su propia casa sobre ruedas, una que sea 100% sustentable y autónoma, y que sólo necesite cargar agua potable de vez en cuanto, precisó Marcos.
El boceto de cómo va a quedar incluye una cocina-comedor (con una cocina tradicional, una bacha y un bajo mesada), donde la mesa y las butacas se hacen camas. También un baño con ducha separada. Una habitación con tres cuchetas y armario. Otra más para el matrimonio. Se llevan la heladera de su casa, un televisor y otras cosas que puedan adaptar. Hasta dos aires acondicionados prevén colocar.
Todos los espacios están interconectados por un pasillo central. Y hay puertas que son divisoras y algunas ventanas que dejan pasar la luz. “Vamos a tener 220 voltios de energía para conectar, todo como en una casa”, mencionó Marcos.
Se llevan hasta los vinos espumantes
En el recorrido por América se llevarán a Uma, su perra. Además, Marcos tiene ganas de hacer una producción grande de vinos espumantes de manzana artesanal –denominados Sagar- para estoquear la fábrica donde los hace, en El Chañar, con habilitación comercial; y a la vez llevar algunas muestras en su viaje. “Es una mezcla de sidra y champagne. No tan dulce como la sidra ni tan seco como el champagne”, sintetizó Inés.
Los hijos de este matrimonio también se expresaron felices y ansiosos por subirse al colectivo que los llevará a recorrer un mundo de posibilidades y nuevos paisajes y culturas. “No es un viaje, es un proyecto de vida para nosotros, que si sale bien lo haremos toda la vida, y si sale mal nos tendrán de vuelta en seis meses”, confesaron.
Ya tienen presencia en las redes sociales y se los puede encontrar como @esafamiliaviajera en Instagram. También tienen un canal en Youtube.
Como experiencia piloto, viajarán primero hasta Tierra del Fuego, y de ahí, si no surgen contratiempos con el motorhome, comenzarán a subir hasta llegar a Colombia y seguir viaje si pueden resolver un cruce de fronteras que no sea por tierra.
Todavía no manejan una fecha cierta. Pero quieren que sea a fin de año. “Lo antes que podamos”, concluyeron.