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La Mañana Catalina

No puede hablar ni comer, pero no se rinde: las primeras imágenes de Catalina y una inesperada visita en la clínica

Catalina Galcerán permanece internada en el Fleni tras ser atropellada por la policía. Su familia recibe donaciones y ayuda para poder sostenerse económicamente.

"¿Cata, ¿querés mate?", le pregunta Paola Marifil a su hija. Catalina le responde torciendo la boca, un gesto mínimo, como el que hacía antes de ser atropellada por la mujer policía cuando andaba en bicicleta con una amiga. Desde hace dos meses que la comunicación es así, entre pestañeos, labios leídos con atención máxima y letras señaladas de una pizarra. Así, paso a paso, se sostienen con el lema "Cata no se rinde".

Esa arenga nació en un pasillo cuando una médica le decía a otra niña: "Ves, ahí viene Cata, ella sigue adelante, no se rinde". Catalina avanzaba llorando por el miedo que la invade cuando sale del gimnasio donde practican ponerla de pie. Y cuando su mamá le repitió la frase, dejó de llorar.

Desde ese momento se convirtió en un mantra para valorar las increíbles reacciones de Cata, que tiene el cuerpo paralizado tras haber sido arrollada por el patrullero policial a una velocidad por encima de los 73 kilómetros por hora.

Los preciosos avances de Catalina

Su madre recuerda que llegaron a la clínica Fleni, especializada en neurología, neurocirugía y rehabilitación el 8 de enero. El 12 de enero le hicieron la operación de fijación definitiva del cuello, el 16 le colocaron un botón gástrico y el 20 arribaron a la rehabilitación donde permanecen por tiempo indeterminado.

La única rehabilitación que dejó de necesitar es para la memoria: recuerda nombres y reconoce personas. A veces se queda pensando. Otras veces intenta hablar gesticulando. Cuando no logran entenderle, recurren a un sistema paciente y agotador: una fila de letras, un pestañeo para indicar 'sí', dos pestañeos para decir 'no'.

Lo que más la angustia es no poder hablar ni comer. “Ella no se queja. Nunca pregunta por el accidente. Pero llora cuando quiere decir algo y no le entendemos”, cuenta Paola.

catalina

A lo largo del tiempo que estuvo inconsciente e inmovilizada perdió masa muscular desde el cuello hacia abajo. Un logro es que respira sola durante el día, solo necesita asistencia respiratoria durante las noches porque sus pulmones no logran hacer el trabajo completo. Por ese motivo tampoco puede hablar todavía, necesita más fuerza para hacer vibrar las cuerdas vocales y emitir sonidos.

Los informes registraron que Catalina sufrió daño cerebral severo y lesiones medulares en la base del cráneo. Las resonancias muestran secuelas irreparables. Sin embargo, también muestran algo que la medicina no termina de explicar del todo: esos preciosos avances.

La sensibilidad

El 11 de febrero ocurrió uno de los momentos más importantes para la familia. Catalina respondió una orden. Guiñó un ojo y levantó las cejas. Hasta entonces, no movía los ojos ni pestañeaba. Paola recuerda ese instante como un punto de quiebre.

“Ahí entendimos que estaba con nosotros”, dice Paola, indicando que a través de esa comunicación pueden continuar la rehabilitación que hasta ese momento era imposible medir.

Desde entonces, cada pequeño movimiento se volvió enorme. Hace apenas un mes empezó a mover un poco la cabeza. “La parte clínica insiste en los daños irreparables. Pero lo que veo en Catalina no condice con las imágenes”, asegura su mamá.

Cata no se rinde cómo es el día a día de la niña atropellada por la mujer policía.prin

Además, hay un brillo en sus ojos y en la sonrisa que es cada vez más intensa. "Yo nunca me aprendo las letras de los temas y se mataba de la risa porque no sé la letra y encima me trababa", explica Paola que le cantó el tema de María Becerra y Tini Stoessel. "Escuché su traqueotomía que hacía ruido y era porque estaba china de la risa", recordó.

En ese universo compartido con otras familias que atraviesan recuperaciones súper complejas y difíciles, la sensibilidad de Catalina sigue apareciendo intacta. Un día escuchó llorar a una madre recién llegada con su bebé. El ruido de los médicos, enfermeros y el llanto retumbaba en la habitación compartida a pesar de que Paola había subido el volumen del televisor para evitar que su hija escuchara. Hasta que el televisor se tildó y el sonido quedó expuesto.

“Me miró y me dijo con los labios: ‘Está llorando. Andá a verla’”, recuerda. Paola sintió que el cuerpo se le desarmaba. Le avisó que la iba a seguir mirando pero iría a ver cómo estaba esa mamá. Cuando volvió le preguntó y fue una inquietud recurrente. “Catalina siempre fue así. Siempre pendiente del dolor ajeno”, dijo emocionada Paola.

paola marifil catalina galceran

Por su parte, ella también está conmovida por el sentimiento de comunidad que se experimenta en el Fleni: despedidas con mesas llenas de alimentos para compartir. "Ayer el alta a un niño, Nilo de Usuhaia, y son sentimientos encontrados, porque fui a último momento porque casi todos pueden comer y Cata no, me dice 'quiero comer' y no puede", dice.

Finalmente, acepta con hilo de voz una decisión que la atraviesa desde hace meses: "Cuando estoy con Cata no como". Por eso toma mate. "Comer a escondidas no hace bien, no puedo, y si está Cata peor, tal vez cuando voy con las mamás me dicen 'tenés que comer algo', y me regalan un alfajor, que me lo guardo para la casita, ahí recién como", confiesa.

Lo que dejaron atrás y luchan por recuperar

Paola tuvo que dejar atrás su trabajo diario como acompañante y cuidadora en hogares con personas con discapacidad como coordinadora en la parte de desarrollo social de la Dirección Provincial de Derechos Humanos y el área de Protección de Derechos de las Personas Mayores para avocarse al cuidado a tiempo completo de su hija.

La vida de la familia ahora transcurre entre habitaciones clínicas, respiradores, terapias y guardias agotadoras. Paola y Esteban, el papá de Catalina, se turnan todos los días desde las ocho de la mañana hasta las 8 de la mañana siguiente porque su hija no puede estar sola. Uno entra a la clínica y el otro descansa unas horas en la casa que le brinda la obra social neuquina ISSN.

Como consecuencia de estar a 1200 kilómetros velando por la vida de Cata, el papá fue despedido y su mamá conserva el trabajo, pero avecina un panorama complicado. "Si antes nos costaba y no teníamos ni siquiera gastos extras porque la nena era sana, ni una carie tenía, de acá en más vamos a necesitar muchos recursos económicos, una casa adaptada donde Cata pueda vivir", imagina, con la decisión de seguir adelante, pero con "miedo, terror".

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Entre las donaciones y una demanda civil a futuro

"Sobre la mujer policía no sé nada, me quita energía", dice y empieza a relatar cuáles fueron las circunstancias que se probaron por la fiscalía: "Cata ni siquiera estaba arriba de la calle". La causa penal culminó con un acuerdo de condena a la mujer policía por lesiones gravísimas agravadas con una pena condicional, sin prisión. Según lo relevado, implica que Camila Rocío Speranza puede seguir trabajando y cobrar su sueldo.

Por eso, la familia de Catalina sigue enfocada en otra batalla: sostener la rehabilitación y prepararse para una vida que seguirá completamente distinta. "Continúa la vía civil, los abogados ya trabajan en el caso", aseguró y expresó que lo principal, en medio de una rehabilitación con resultados inciertos, es pensar en la vida al volver a su casa del barrio Los Álamos de Plottier.

Antes del accidente, Paola trabajaba para sostener la casa y ayudar a sus hijos mayores, que estudian en La Plata. "Con el papá de Cata estamos separados desde 2020, cada uno tiene su vida, trabajaba para subsistir a lo que son los precios y costos en Neuquén, yo tengo una casa que mantengo con esfuerzo y la tengo que adaptar para el día que volvamos, si es que volvemos", dice.

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Hoy agradece seguir siendo empleada de la Provincia con un sueldo que le alcanza para mantener la casa, mientras las ayudas se volvieron un tesoro. Madres de escuelas, amigos y vecinos organizaron rifas, eventos y festivales solidarios para ayudar a la familia.

"En un bar de Neuquén hicieron un show trapero y todas las entradas me las transfirieron porque era a beneficio de Cata. Lamentablemente hoy necesito las donaciones", dice. El alias de su cuenta del banco Francés es: puerto.pelon.miel

El cumpleaños mágico de Catalina con Panam

Catalina siempre fue de esas chicas que convierten un cumpleaños en una fiesta inolvidable. "Invitaba a todo el mundo, elegía temática, no podía faltar el maquillaje, lo cual combinaba con su personalidad muy amiguera. Todos me decían: ‘¿Me prestás a Cata?’”, cuenta. De hecho, agrega que el miércoles 19 de noviembre de 2025, cuando fue chocada, era la puerta al fin de semana largo que iba de campamento con una amiga.

"Cuando en abril le dije 'viene tu cumple' puso cara feliz, contenta, me dijo con los labios "5 de mayo", pero no pidió nada", dice Paola, quien tomó esa respuesta como la posibilidad de festejar en el contexto de rehabilitación.

Al día siguiente Paola habló con la profesora de patín, quien se contactó con Ángel de Brito y consiguieron el número de Panam, ícono de los programas infantiles: "A ella le gusta el show callejero, magos, circo, y es cholula, pero fue una sorpresa hasta para mí, porque la semana anterior dice 'vamos a ir el sábado'".

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Ese fin de semana, el ambiente sobrio del centro de salud se sacudió con los colores y brillos de Panam que llegó junto al Capitán El Argentino. Además, Paola había arreglado con la clínica para que todos los pacientes puedan festejar.

"Cata flasheada, ella veía los videos desde chiquita, baila y canta desde bebé, siempre fue movediza, inquieta y divertida, a lo último estaba con las k pop, María Becerra, Emilia, igual toda la cosa tierna le encanta", dice con emoción, y sintetiza: "Estuve en las nubes". Catalina tuvo la sonrisa dibujada porque, además, Panam no se despegó de su lado, sosteniendo su mano.

Además, sus compañeros de escuela le enviaron videos para su cumpleaños y los reconoció a todos. "El cerebro es tan mágico, ella tiene que procesar lo que ve, tiene rehabilitación visual, porque según como mire ve doble". Después del choque las dos pupilas quedaron mirando hacia la izquierda y se fueron acomodando, pero el ojo derecho tiene un pequeño estrabismo y se está acomodando".

Aunque la recuperación es paso a paso, sobre un futuro incierto, Paola tiene un deseo para el próximo cumpleaños de Catalina: "Deseo que sea en casa, haciendo los postres como los hizo ella el año pasado, probando y cocinando ella, jugando y corriendo con los amigos... desde bebita ama la cama elástica... deseo que sea feliz como siempre lo fué, muy amiga del mundo y el mundo la busca para pasar momentos con Cata. Sea como sea, deseo que Cata se recupere, pueda comer, hablar y moverse lo más que lo logre".

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