Las peleas en la calle son una constante. Ocurren pasadas las 7:30. "Las más bravas son las mujeres", dijo Rosa, que vive sobre la calle Río Neuquén. "Se agarran a las trompadas como si fueran hombres", aclaró.
La principal queja de los vecinos del sector es la "mugre que dejan los clientes y el propio boliche". Botellas rotas, vasos y profilácticos suelen estar desparramados en las veredas. "El boliche no limpia nunca. Les pedimos que lo hagan, pero nunca dan bolilla", aseguró Vanina, cuya casa da a la puerta de los artistas del local nocturno.
"La música no me molesta, pero sí las peleas cuando salen a la mañana. A veces no puedo salir porque me bloquean el garage". Mario. Vecino de la calle Río Neuquén
"Cada vez que hay baile no se puede salir por el miedo a que nos pase algo. Hasta hacen sus necesidades en la puerta de la casa". Rosa. Vecina de la calle Río Neuquén
"Acá hemos tenido que lavar hasta sangre una vez que apuñalaron a uno". Vanina. Su casa está detrás del boliche.
José indicó que a pesar del calor deben permanecer con las ventanas cerradas porque si no tiene que ver cómo hombres y mujeres "hacen sus necesidades en la vereda sin ningún tipo de problemas". "No entiendo por qué si vienen a bailar y a pasarla tienen que amargarle tanto la vida a los otros", comentó.
La mayoría de los vecinos del boliche son gitanos que viven de vender autos. Todos se quejaron porque los "borrachos" les tiran piedras y botellazos contra sus locales.
"No podés dejar el auto en la calle. Te roban hasta la batería del auto", afirmó Matías, quien relató cómo le saquearon su propio vehículo en la puerta de su casa sobre la calle Río Neuquén.
Mario Terbay se levanta de madrugada para ir a trabajar. A veces llega tarde porque no puede salir de su casa porque algún desaprensivo fiestero le bloqueó el garage con un auto. Contó que una vez dejó su casilla rodante en la calle luego de llegar de la cordillera y cuando se levantó le habían robado todo lo que tenía adentro.