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Integrantes del grupo de “Padres organizados” plantearon a diputados provinciales que la educación sea declarada un servicio público esencial en Neuquén para que “las aulas sean lo último en cerrar y lo primero en abrir”, en tiempos de restricciones por la pandemia del coronavirus.
Las familias preocupadas por la educación de sus hijos e hijas, que se vio perjudicada desde el inicio de la pandemia por el coronavirus, tuvieron una reunión con legisladores neuquinos de manera virtual donde le exhibieron su proyecto de ley.
Gerardo Minnar, uno de los integrantes de esta agrupación, contó a LM Neuquén que también presentaron su propuesta a la ministra de Educación, Cristina Storioni.
El proyecto, presentado por mesa de entradas de la Legislatura establece a “la educación en Neuquén, en el período de escolaridad obligatoria, como servicio público esencial, garantizando el pleno derecho humano a educarse en igualdad de oportunidades y posibilidades en el marco de los artículos 14 y 75, incisos 18,19 y 22 de la Constitución Nacional y los artículos 47, 50, 110, 113, 121, 153 y 214 de la Constitución provincial”.
En ese sentido, es que además propone que las autoridades educativas de la provincia deberán adoptar las medidas necesarias a fin de compensar los días de clase presenciales perdidos por cualquier concepto, hasta completar el mínimo legal establecido”.
El proyecto de ley redactado por el grupo de “Padres organizados” establece que mientras dure el impedimento del dictado de clases por cualquier índole, se debe garantizar el “cumplimiento diario del 50% del dictado de clases presenciales durante cada turno, en cada modalidad de los sistemas educativos de cada distrito, en cada día lectivo; y del 100% del turno que corresponda a los comedores escolares”.
Además, establece que se debe garantizar el cumplimiento en cada jornada educativa integral, en todos los niveles y en todas las modalidades de los sistemas educativos de cada distrito del 100% del dictado de clases presenciales y toda otra actividad curricular que corresponda a los centros educativos especiales.
Propone además mantener abiertos la totalidad de los establecimientos de los sistemas educativos, garantizando un servicio mínimo para que los alumnos permanezcan en los mismos, con bioseguridad, seguridad y contención, durante toda la jornada escolar.
“Las clases presenciales implican la interiorización de valores sociales, aseguran la inclusión del niño para el desarrollo de su intelectualidad y garantizan su libertad y dignidad”, aseguran las familias en su proyecto, donde además indicaron: “La búsqueda de aprendizaje favorece en el niño el desarrollo de aptitudes para comprender el mundo que lo rodea, aumentando su curiosidad, rescatando el error como una experiencia necesaria del aprendizaje, ya que con todo ello crecerá libre, desplegará su creatividad e iniciativa, incorporará el conocimiento y será capaz de superarse día a día en su desarrollo personal”.