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A cuánto estará el dólar y de cuánto será la inflación en 2025 según uno de los principales bancos extranjeros

Los resultados de un reciente estudio del banco BBVA, que analiza las distintas variables que atravesará el país.

El panorama económico argentino atraviesa un proceso de reconfiguración marcado por tensiones y expectativas divergentes. Un estudio reciente de BBVA Research examina las variables críticas que definirán el rumbo del país en los próximos años, destacando avances, riesgos latentes y dilemas de política pública. Y, por supuesto, realiza una proyección de a cuánto estará el dólar y la inflación este año.

Según el informe, el Gobierno alcanzó el equilibrio fiscal en 2024, meta que se repetirá este año pese a desafíos significativos. La reducción de la base tributaria —producto de la eliminación del impuesto PAIS y recortes temporales en retenciones— limita márgenes de acción. Además, el espacio para nuevos ajustes en el gasto público se estrecha. No obstante, BBVA anticipa que la reactivación económica y eventuales ventas de activos estatales contribuirán a sostener las finanzas públicas.

El proceso de remonetización avanza bajo el esquema de control de la Base Monetaria Ampliada, impulsado por una expansión crediticia vigorosa. Sin embargo, las tasas de interés enfrentan tensiones ascendentes. Factores como la renovación de deuda del Tesoro, menor liquidez sistémica y presiones cambiarias incipientes complican el escenario. Los analistas advierten que este contexto exigirá maniobras precisas para evitar desequilibrios.

La cotización del dólar y la inflación

La combinación de restricción monetaria y el régimen de crawling peg mantendría la tendencia descendente de precios, proyectándose una inflación anual del 30% para 2025. Sin embargo, la recuperación salarial, el consumo y ajustes pendientes en tarifas reguladas actuarán como freno a una desinflación más acelerada. BBVA subraya que estos elementos configuran un "piso" para la baja de precios, especialmente hacia finales del ciclo.

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La proyección no solo trata del dólar, sino también de la inflación.

El actual esquema cambiario —con mini-devaluaciones dentro de un acuerdo con el FMI— se extendería hasta octubre para evitar turbulencias preelectorales. Posteriormente, iniciaría una unificación progresiva, con el dólar oficial cerrando 2025 en $1.400. El desmantelamiento de restricciones cambiarias se aceleraría tras las elecciones legislativas, aunque el proceso será gradual para no generar shocks en el mercado.

Tras un 2024 recesivo, se espera un rebote del PBI del 5,5% en 2025, sostenido por mejoras en consumo e inversión. La recuperación, iniciada en la segunda mitad de 2024, mostraría ritmos desiguales entre sectores. Este crecimiento, sin embargo, no será suficiente para revertir por completo el impacto acumulado de años previos, según el informe.

Sector externo: déficit en ciernes y contrapesos

La cuenta corriente registraría un déficit del 1,4% del PBI en 2025, impulsado por el aumento de importaciones (vinculadas a la reactivación) y el turismo emisivo, favorecido por un peso sobrevaluado. El superávit energético actuaría como amortiguador, aunque insuficiente para compensar totalmente el desbalance. Este escenario plantea interrogantes sobre la sostenibilidad externa a mediano plazo.

La estabilidad macroeconómica dependerá en gran medida del capital político de Javier Milei, quien mantiene niveles de aprobación históricos para este periodo de gestión. El "Libragate" —aunque sin impacto económico directo— expuso vulnerabilidades en la comunicación gubernamental. BBVA advierte que una caída en el apoyo popular podría complicar el mantenimiento de los equilibrios fiscales y monetarios, riesgo que se intensificará en el contexto electoral.

El informe pinta un escenario de avances moderados, pero con múltiples puntos de fricción. La combinación de disciplina fiscal, manejo cambiario prudente y control inflacionario define un camino estrecho, sujeto a shocks externos y tensiones domésticas. La capacidad de articular consensos políticos y mantener credibilidad social emerge como variable determinante para evitar desvíos. En este marco, 2025 se perfila como un año bisagra: entre la consolidación de reformas y los riesgos de una transición incompleta.

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