Las advertencias de los especiales señalan los graves efectos que podría tener el fenómeno en las próximas semanas y meses.
La Garganta del Diablo continúa cerrada dentro del Parque Nacional Iguazú y todavía no tiene fecha de reapertura. El principal circuito de las Cataratas quedó fuera del recorrido turístico por las alertas climáticas que emitieron los especialistas.
Los trabajos comenzaron el 3 de agosto y tenían una duración estimada de 40 días. Ese plazo correspondía al retiro de pisos, barandas y estructuras metálicas, pero no garantizaba que los visitantes pudieran regresar inmediatamente después.
Por el riesgo de nuevas crecidas del río, las pasarelas fueron desmontadas para evitar que la fuerza del agua las destruya.
La administración del parque confirmó este miércoles 16 de septiembre que la Garganta del Diablo permanece inhabilitada, aunque el resto de las Cataratas funciona con normalidad.
Las lluvias previstas para septiembre y octubre, asociadas con el fenómeno de "El Niño", obligaron a mantener la restricción. Cabe recordar que los expertos alertaron que este fenómeno podría ocasionar crecidas de ríos y graves inundaciones en varias partes del país.
La decisión del cierre de la Garganta del Diablo fue tomada por la Administración de Parques Nacionales e Iguazú Argentina, concesionaria de los servicios del Área Cataratas.
Los informes hidrológicos anticipan un período de lluvias intensas en la cuenca alta del río Iguazú, principalmente en el sur de Brasil.
Las precipitaciones que caen aguas arriba pueden modificar el caudal en pocas horas. En los últimos días, algunas zonas del estado brasileño de Paraná acumularon más de 300 milímetros de lluvia, una cantidad que elevó nuevamente el nivel de alerta.
El río alcanzó recientemente unos 6.580 metros cúbicos por segundo, por encima del volumen considerado seguro para mantener habilitadas las pasarelas. A comienzos de septiembre incluso llegó a superar los 8.000 metros cúbicos por segundo, más de cinco veces su promedio habitual.
Ante ese escenario, las autoridades resolvieron no esperar una nueva crecida extraordinaria. La prioridad fue sacar las estructuras del cauce antes de que el agua pudiera golpearlas, deformarlas o arrastrarlas.
La reapertura dependerá del comportamiento del río Iguazú y no de una fecha fijada de antemano. “No hay una fecha establecida para la reapertura del circuito”, informaron desde la concesionaria.
El operativo incluyó el desarme de los pisos y las barandas que forman el camino hasta el balcón ubicado frente al salto. Las piezas fueron trasladadas a tierra firme, mientras que sobre el río quedaron únicamente los pilotes de cemento.
El sistema fue diseñado para permitir que algunos tramos puedan rebatirse ante una subida repentina del agua. Sin embargo, los pronósticos para los próximos meses llevaron a retirar las pasarelas por completo y resguardarlas lejos del cauce.
La tarea demandó cerca de 40 días, aunque después será necesario volver a montar cada sector. Ese trabajo solo podrá empezar cuando el caudal descienda y existan condiciones seguras para el ingreso del personal.
Por eso, hablar de un cierre por exactamente 40 días puede resultar engañoso. Ese fue el plazo calculado para el desmontaje preventivo, no una fecha confirmada para el regreso de los turistas.
Una vez que pase el período de mayor riesgo, los equipos técnicos deberán revisar los pilotes, evaluar el estado del circuito y reinstalar las estructuras. Recién entonces podrá definirse cuándo volverá a abrir el acceso.
El Parque Nacional Iguazú continúa abierto y recibe visitantes durante sus horarios habituales. Los turistas pueden recorrer los circuitos Superior e Inferior, que ofrecen distintas vistas de los saltos.
El primero permite observar las caídas desde arriba, y el segundo se acerca a la parte baja y atraviesa sectores con escaleras.
También permanecen disponibles el Sendero Verde, el Sendero Macuco, el Centro de Visitantes Yvyrá Retá y el espacio Territorio Yaguareté. Los servicios gastronómicos, las tiendas y buena parte del recorrido del Tren Ecológico de la Selva continúan funcionando.
Quienes tengan previsto viajar deberán considerar que no podrán llegar hasta el balcón del salto más famoso. Sin embargo, el cierre no impide visitar las Cataratas del Iguazú ni recorrer el resto del área protegida.