Camila era aspirante a gendarme y fue asesinada por su esposo a 20 días de haberse casado. El femicida habló por primera vez ante la Justicia.
Un brutal femicidio causó gran conmocionó este lunes, al conocerse que Camila Vechiarello, una joven aspirante a Gendarmería Nacional, fue encontrada muerta con múltiples heridas de arma blanca. Su esposo Carlos Rivero- con quien se había casado hace poco tiempo - fue detenido por ser el principal acusado del crimen y en las últimas horas brindó detalles de lo ocurrido posterior al femicidio.
La autopsia reveló datos escalofriantes, la joven de 26 años fue asesinada de 10 puñaladas en su rostro y cuello que le provocaron una hemorragia fatal y una muerte al instante.
Respecto a las características de las lesiones que efectuó el joven a su esposa, reveló que el ataque "no fue de espaldas sino de frente", explicó el fiscal Carlos Díaz, a cargo de la investigación.
Este miércoles Carlos Gonzalo Rivero brindó su testimonio ante el juez Federico Rodríguez. Durante ocho minutos, el femicida realizó una reconstrucción de lo ocurrido el día del crimen y negó haberla matado.
En la audiencia se conoció que Camila estaba embarazada, dato que surgió de la autopsia, algo que Rivero aseguró desconocer.
Según su versión de los hechos, la joven se provocó las heridas durante una discusión porque él había decidido regresar a Salta, su ciudad de origen, tras quedar de baja del proceso de ingreso a Gendarmería.
Carlos aseguró que fue ella quien se clavó los cuchillos. Según reveló Diario de Cuyo, Rivero manifestó que Vechiarello se puso agresiva y había roto cuadros y fotografías, junto a otros objetos del departamento. "Yo en ningún momento la golpee", afirmó.
El día del crimen, de acuerdo a su relato, ambos fueron a la casa de una integrante de Gendarmería y posteriormente fueron a comprar alimentos. Dijo que regresaron cerca de las 22.30 horas y que él comenzó a preparar la comida mientras Camila permanecía en la habitación.
En aquel momento comenzó la discusión por su regreso a Salta. El acusado tenía un cuchillo en la mano porque estaba pelando papas y ella intentó sacárselo, declaró. "Ella me tiró un puntazo y me cortó, pero yo no le hice nada", relató.
Luego le habría pedido a Camila que se fuera a la casa de una compañera y que, tras hablar con su madre que se encuentra en Salta, ella regresó al comedor y volvieron a discutir. Fue entonces cuando, según Rivero, Camila tomó un cuchillo y se lo clavó en el cuello.
El acusado aseguró que la joven salió hacia el pasillo, se resbaló con la sangre y luego se habría provocado otra herida en el otro lado del cuello. "Se puso loca y empezó a darse cuchillazos", afirmó Rivero, descartando así la hipótesis de la Fiscalía.
La reconstrucción presentada por la Fiscalía, que sostiene que él golpeó a Camila y luego la atacó con dos cuchillos hasta provocarle la muerte.
Los fiscales de la UFI Delitos Especiales le atribuyeron a Rivero el delito de homicidio doblemente agravado, tanto por el vínculo que mantenía con la víctima como por haber mediado violencia de género. Esta acusación contempla prisión perpetua.
Según explicó, el habría intentado ayudarla y sacarle la lengua porque se estaba ahogando, pero Camila lo mordió. Según su relato, finalmente la joven murió dentro de la habitación del departamento y no en el pasillo, como previamente había expuesto el fiscal Adolfo Díaz.
El acusado reconoció que pensó en suicidarse porque "se sentía responsable por no haber podido hacer nada para salvarla". Según explicó, utilizó el segundo cuchillo para cortarse el cuello y el pecho y que su intención era morir junto a ella.
"Yo sabía que me iban a culpar, pero nunca fui agresivo", sostuvo. También agregó que el hecho no ocurrió cerca de la 1 de la madrugada, como sostiene la acusación fiscal, sino antes.
El juez Rodríguez dictó un año de prisión preventiva para el acusado. Además, se estableció el mismo plazo para avanzar con la investigación del caso.