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Del duelo a otro juicio por el femicidio de Mabel Mena: "Es volver a remover cómo le arrebataron la vida"

El Tribunal de Impugnación anuló la condena a Jorge Octavio Linco, expareja de la mujer. Su hermano indicó que seguirán pidiendo justicia para que no quede impune.

La familia de Corina Mabel Mena recibió con indignación y dolor la decisión del Tribunal de Impugnación de Neuquén de anular la condena a prisión perpetua contra Jorge Octavio Linco y ordenar la realización de un nuevo juicio por el femicidio ocurrido en Junín de los Andes.

Osvaldo Mena, hermano de Mabel, contó que la noticia significó un fuerte golpe para toda la familia, que había llegado a pensar que el proceso judicial había terminado después del juicio por jurados en el que Linco fue condenado a prisión perpetua por femicidio agravado.

“Hoy, sentimentalmente, estamos destrozados”, expresó Osvaldo en diálogo con LU5. Dijo que su madre, de 76 años, sus hermanas, las hijas de Mabel y el resto de la familia quedaron “indignados” y atravesados nuevamente por el caso.

La decisión judicial implica que deberán volver a transitar un proceso que creían cerrado. “Es volver a remover todo después de todas las pruebas, todas las cosas que se mostraron de la culpabilidad de lo que le habían hecho a mi hermana, cómo le sacaron la vida, cómo le arrebataron la vida”, señaló.

Jorge Linco será juzgado por femicidio por un jurado popular, ya que pertenece a la comunidad Zuñiga.

Jorge Linco será juzgado por femicidio por un jurado popular, ya que pertenece a la comunidad Zuñiga.

“Pensamos que esto ya iba a terminar”

Osvaldo explicó que la familia había concurrido días atrás a una instancia judicial con la expectativa de que finalmente llegara el cierre del proceso.

Fuimos con la idea de que esto ya iba a terminar, iba a poder descansar mi hermana y poder dar un duelo como tiene que ser y no estar removiendo dos veces”, relató.

Sin embargo, recibieron la noticia de que deberán afrontar un nuevo juicio, con otro jurado y otro juez, luego de que el Tribunal de Impugnación cuestionara el desarrollo del juicio anterior por los veredictos contradictorios emitidos durante la deliberación del jurado popular.

Para Osvaldo, la decisión generó una nueva decepción con la Justicia. “La verdad es que pensamos que la justicia, después de todas las pruebas, todas las cosas que se habían mostrado en el primer juicio, ya había terminado de hacerse”, sostuvo.

La familia había atravesado momentos de incertidumbre debido a que luego de matar a Mabel, Linco había huído. Además, una vez imputado, la defensa intentó que quedara en domiciliaria mientras esperaba el juicio. Sin embargo, con el acompañamiento de las organizaciones lograron que llegara con prisión preventiva.

"Ella fue partícipe durante los cinco días que estuvimos en el juicio popular”, contó. Y explicó que, aunque sabe que nada puede devolverle la vida a su hija, esperaba que alguien respondiera por lo ocurrido: "Quedás como que el responsable va a pagar por cómo le arrebataron la vida a mi hermana”.

El impacto en la madre de Mabel

Por este motivo, uno de los aspectos que más preocupa a Osvaldo es el estado de su madre. Contó que tuvieron que buscar el momento adecuado para comunicarle la decisión porque sabían que podía afectarla profundamente.

“Mi mamá quedó muy, muy desilusionada”, relató. Según explicó, ella había creído que el proceso finalmente había terminado y ahora deberá prepararse para volver a atravesarlo.

“Hoy nos queda acompañar a ella, a las hijas de Mabel, que también quedaron totalmente destrozados... Estamos todos destrozados como familia”, expresó.

La familia deberá afrontar así una nueva instancia judicial y volver a escuchar y reconstruir en un juicio las circunstancias que terminaron con la vida de Mabel.

“El femicidio no tiene que quedar impune”

Hacia el final de la entrevista, Osvaldo dirigió un mensaje a los jueces que tomaron la decisión de anular la condena. “Yo creo que ellos vienen de una mujer”, dijo, en referencia a los integrantes del tribunal, y pidió que puedan dimensionar el dolor que atraviesa la familia.

“Ojalá que el femicidio no quede impune, porque hoy podemos esperar cualquier cosa de la Justicia”, manifestó.

Osvaldo remarcó que para la familia la pérdida de Mabel es irreparable y que ninguna condena puede devolverles a la mujer que perdieron. Pero insistió en la necesidad de que el femicida sea juzgado y condenado.

“La vida de mi hermana, que se haga justicia”, reclamó. Y cerró con la insistencia de un pedido: “El femicidio no tiene que quedar impune”.

¿Por qué anularon la condena a Linco por el femicidio de Mabel Mena?

Este martes la Sala integrada por los jueces Richard Trincheri y Estefanía Sauli y la jueza Patricia Lupica Cristo, en el marco del legajo donde Linco había sido encontrado culpable del homicidio doblemente agravado de quien fuera su ex pareja y portera de una escuela, determinó la anulación de la condena a cadena perpetua.

Los magistrados hicieron lugar a la impugnación presentada por la defensa de Linco fundamentada en que hubo varias lesiones al debido proceso, observando que existieron dos veredictos contradictorios y defectuosos.

En este sentido, el eje de la discusión estuvo en lo ocurrido durante la última jornada del juicio por jurados realizada el 6 de septiembre. El primer veredicto leído por el presidente del jurado contenía respuestas contradictorias porque al mismo tiempo declaraba a Linco:

  • Culpable por el homicidio agravado por el vínculo, por 12 votos
  • Culpable por el agravante de violencia de género, por 9 votos
  • "No culpable por imputabilidad" por 12 votos

David Fernández, el abogado defensor de Linco había sostenido que ese primer pronunciamiento era válido y que implicaba una absolución por inimputabilidad. Por su parte, cabe destacar que la estrategia de la defensa había sostenido durante todo el juicio que su defendido padecía un deterioro cognitivo crónico producto del alcoholismo, que le impedía comprender la ilicitud de sus actos en el momento del crimen.

En contraposición, el Tribunal de Impugnación indicó que ese primer veredicto contradictorio era "totalmente defectuoso" porque no cumplía con la exigencia legal de que el jurado establezca si el acusado es culpable o no culpable. Según los jueces, no podía considerarse al mismo tiempo culpable y no culpable.

La escena que terminó de complicar el juicio

Después de que se leyera el primer veredicto, (dos veces culpable y una vez no culpable por imputabilidad), el juez Juan Pablo Balderrama dio por terminado el trabajo del jurado y los desafectó.

Sin embargo, antes de que se retiraran de la sala, se produjo un intercambio entre tres integrantes del jurado que al revelar su voto contradictorio expresaron algo relacionado a "no entendí" y pidieron "esperen".

El Tribunal de Impugnación constató, a partir de las imágenes de la audiencia, que las tres jurados se dirigieron a los acusadores y que sus expresiones estaban vinculadas con el veredicto que acababa de pronunciar el presidente del cuerpo. Las partes coincidieron en que ese intercambio existió, aunque mantuvieron diferencias respecto de si hubo o no una interferencia.

La sentencia también cuestionó las reducidas dimensiones de la sala, que prácticamente no dejaban distancia entre los jurados, los acusadores y los familiares de la víctima y advirtió que los familiares de Mena se encontraban detrás de los acusadores y a pocos centímetros del jurado.

Luego del intercambio, el juez Balderrama dispuso que el jurado permaneciera aislado y, tras un cuarto intermedio, impartió una nueva instrucción sobre la inimputabilidad. El jurado volvió a deliberar durante aproximadamente dos horas y emitió un segundo veredicto: declaró culpable a Linco por el homicidio agravado por el vínculo, por 12 votos; por el agravante de violencia de género, por 9 votos; y por las lesiones leves, también por 12 votos. Ese segundo pronunciamiento fue el que terminó dando lugar a la condena a prisión perpetua.

Pero el Tribunal de Impugnación consideró que el procedimiento seguido para llegar a ese segundo veredicto no podía sostenerse. La Sala entendió que, después del contacto entre los jurados y las partes acusadoras, ya no existían garantías suficientes para asegurar que una nueva deliberación pudiera producir un pronunciamiento imparcial.

Por ese motivo, la nulidad alcanza tanto la instrucción suplementaria dispuesta por Balderrama como todo lo ocurrido después, incluido el segundo veredicto.

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