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Así fueron las estafas que dejaron a cientos de argentinos sin alojamiento en Chile

Cerca de 200 turistas llegaron a una de las playas más concurridas y descubrieron que no tenían donde dormir. Algunos perdieron hasta $1 millón.

Durante los días previos y posteriores al Año Nuevo, cerca de 200 turistas argentinos quedaron atrapados en una estafa masiva vinculada a falsos alquileres temporarios en Reñaca, uno de los sectores más concurridos de Viña del Mar, en Chile. Las víctimas llegaron desde distintos puntos del país, pero al arribar descubrieron que todo era una mentira.

El engaño se apoyó en una puesta en escena cuidada, con precios verosímiles, presencia en redes sociales y hasta vínculos con plataformas conocidas.

Un esquema diseñado para generar confianza

La maniobra se sostuvo sobre un mecanismo simple y efectivo. Los supuestos arrendatarios publicaban ofertas de departamentos en zonas muy demandadas durante el verano. Los valores resultaban atractivos sin parecer sospechosos, lo que alentaba a avanzar con rapidez para no perder la oportunidad.

En varios casos, los turistas transfirieron montos elevados, superiores al millón de pesos argentinos, convencidos de que aseguraban alojamiento, cena de fin de año, bebidas para el brindis y desayuno.

estafa

La operación digital, con correos y redes activas, se cerró como una estafa masiva tras la desaparición de la página web.

El contacto inicial se producía por redes sociales, con respuestas ágiles y un trato cordial. Quienes consultaban recibían detalles sobre fechas, cantidad de personas y condiciones del pago. Luego, el intercambio se trasladaba al correo electrónico o a WhatsApp, donde se enviaban instrucciones precisas para concretar la transferencia.

La apariencia de profesionalismo resultó clave: correos con dominio propio, una página web activa y enlaces que remitían a perfiles con comentarios positivos reforzaban la credibilidad.

El pago, la confirmación y el silencio

Una vez enviado el dinero, las víctimas recibían mensajes de confirmación con horarios de check-in y supuestos datos de la reserva. Algunas personas incluso revisaron enlaces asociados a plataformas de turismo conocidas, lo que redujo cualquier duda. Hasta ese punto, nada parecía fuera de lugar.

El quiebre se produjo en los días previos al viaje. Consultas simples, como si debían llevar ropa blanca o confirmar horarios, quedaron sin respuesta. Ante la insistencia, los estafadores derivaban la comunicación a un correo electrónico con el argumento de las festividades. Luego, el silencio se volvió total.

Al llegar a destino, la escena se repitió en varios casos. En la recepción de los edificios mencionados, los nombres no figuraban en ningún registro. La confirmación del fraude llegó de boca del propio personal, que alertó a los recién llegados sobre una estafa recurrente. Algunas familias supieron allí mismo que no eran las primeras en atravesar esa situación durante la temporada.

La insólita disculpa del estafador

Tras los reclamos, los damnificados verificaron que el sitio web había sido dado de baja. Antes de desaparecer, el responsable dejó un mensaje público en el que reconocía el daño causado y pedía perdón. El texto incluyó una referencia directa a un pasaje de la Biblia, en un tono de arrepentimiento personal. Esa publicación marcó el final de la operatoria y el inicio de la incertidumbre para quienes habían perdido sus ahorros.

Las víctimas se acercaron a la Policía de Investigaciones de Chile para consultar sobre las denuncias. En las oficinas de Viña del Mar, el flujo de personas afectadas resultó constante durante esos días. Varias familias optaron por no formalizar la presentación ante la advertencia de que la recuperación del dinero parecía poco probable.

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