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Carlos Carrascosa señaló este viernes que pensó que María Marta García Belsunce "se había golpeado y se había ahogado", al recordar el momento en que la encontró muerta ese 27 de octubre de 2002 en el country El Carmel de Pilar.
En este sentido, Carrascosa explicó que su mamá "también empezó a morir en un baño" donde tuvo un accidente en que se golpeó la cabeza y, seis meses después, murió.
En su testimonio, el viudo de García Belsunce indicó que llegó antes de las 19 a su vivienda y, al subir a la planta superior, se encontró a su mujer fallecida.
"La encuentro a María Marta tirada boca abajo y veo una mancha de sangre al lado del inodoro y en la bañadera", expresó, a la vez que manifestó que "la sacó" de la bañadera y la socorrió junto con la masajista Beatriz Michelini, quien llegaba en ese momento, su cuñado Guillermo Bartoli y la media hermana de María Marta, Irene Hurtig.
Incluso, recordó que el médico le comunicó de la muerte de su esposa por un "terrible accidente" que habría sufrido al golpearse en el baño.
En tanto, Carrascosa señaló -en el inicio de este viernes- que "hace veinte años" que espera "estar enfrente del asesino" en alusión a Nicolás Pachelo, el único acusado por el crimen.
Antes de comenzar con las preguntas por parte de la fiscalía, Carrascosa pidió la palabra y dijo: "Hace 20 años que espero este momento de ser particular damnificado y estar enfrente del asesino de mi mujer".
Carrascosa es la primera vez que declara como testigo en el tercer juicio por el crimen de García Belsunce ocurrido en octubre de 2002.
Los testigos, citados por la fiscalía, son clave, Carrascosa porque fue condenado primero por encubrimiento, luego por homicidio calificado y finalmente absuelto en un giro inesperado de la causa.
En tanto, la masajista Beatriz Michelini, fue la segunda persona en ingresar a la casa aquél 27 de octubre de 2002 y asistió a la víctima en su último suspiro.
La mujer fue luego acusada por el fiscal Diego Molina Pico por encubrimiento y por limpiar la escena del crimen, pero en el segundo juicio que se realizó en 2011, fue la única absuelta, ya que cambió su declaración original y hundió a toda la familia.
Lo curioso del caso Michelini es que en ese juicio fue asistida legalmente por Roberto Ribas, el abogado de Pachelo y en los pasillos de los Tribunales no se descartaba que la fiscalía pueda pedir para ella la detención por falso testimonio debido a que sus contradicciones podrían quedar en evidencia.
Por el lado de Carrascosa, volverá a la misma sala de audiencias donde en julio de 2007 fue condenado por el encubrimiento del crimen, fallo que luego modificó la Cámara de Casación bonaerense y que finalmente terminó con la absolución en 2020 tras un fallo de la Corte Suprema.