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Apenas empieza el 25 de diciembre, muchas personas realizan gestos y tradiciones que mezclan creencias, emociones y herencias familiares.
Con la llegada de la medianoche, la Navidad se inaugura con una secuencia de rituales que se repiten año tras año en muchos hogares. Desde el brindis y los abrazos hasta pequeñas cábalas de la suerte, cada gesto encierra un significado que trasciende lo festivo y refuerza los vínculos, la esperanza y la memoria compartida.
El brindis de medianoche es el gesto que inaugura la Navidad. Se realiza apenas cambia el día y representa el deseo colectivo de salud, unión y buenos augurios. Tradicionalmente se utiliza sidra o champagne, bebidas asociadas a la celebración y la abundancia, y el choque de copas simboliza compartir lo bueno que está por venir.
Los abrazos y los saludos familiares: luego del brindis llegan los abrazos, besos y mensajes de “Feliz Navidad”. Es un ritual emocional que refuerza los vínculos y funciona como un cierre simbólico del año compartido. Para muchas personas, también es el momento de recordar a quienes ya no están y honrar su memoria con un pensamiento o una dedicatoria íntima.
Pedir deseos en silencio: una de las costumbres más personales es pedir un deseo justo a las 00. Algunos lo hacen mentalmente durante el brindis, otros al mirar el cielo o al cerrar los ojos. La tradición indica que ese pedido debe ser secreto para que se cumpla, y suele estar relacionado con salud, amor o proyectos personales.
-Usar ropa interior roja: una de las cábalas más populares es estrenar ropa interior roja. Según la tradición, este color está asociado a la pasión, la energía y la protección, y se cree que atrae el amor y la buena suerte para el año siguiente. Aunque su origen es antiguo, sigue vigente como un gesto simbólico que muchos cumplen casi sin pensarlo.
-Salir a la vereda o mirar el cielo: otra costumbre muy arraigada es salir unos minutos afuera para “recibir” la Navidad, saludar a los vecinos o mirar los fuegos artificiales. Este gesto marca el paso de un ciclo a otro y genera una sensación de comunidad que trasciende lo individual.
-Guardar dinero como símbolo de prosperidad: algunas personas colocan billetes en los bolsillos, debajo del plato o dentro de la billetera a las 00. La creencia indica que ese gesto ayuda a atraer estabilidad económica y abundancia durante el año que comienza.
Estos rituales funcionan como un lenguaje común que se repite cada Navidad. Son pequeñas acciones que convierten la medianoche en un momento especial y cargado de sentido, donde la tradición y el deseo de un futuro mejor se encuentran.
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Uno de los rituales más conocidos y practicados en la Argentina es colocar un anillo de oro dentro de la copa de brindis. La creencia dice que, al hacerlo y beber el primer sorbo del año, se atrae prosperidad y dinero para los próximos doce meses. El anillo debe ser de oro y, preferentemente, propio o de alguien muy querido.
Si tu sueño es conocer nuevos destinos, este ritual es para vos. Apenas den las doce, salí a dar la vuelta a la manzana con una valija (puede ser real o simbólica). Según la tradición, este gesto ayuda a manifestar viajes y aventuras para el año que arranca. Muchos aseguran que funciona.
Para quienes buscan atraer abundancia y prosperidad, hay un truco sencillo: poner un billete dentro de la zapatilla o zapato antes del brindis. La idea es que el dinero “camine” con vos durante el inicio del año, abriendo el camino a nuevas oportunidades económicas.
Más allá de los rituales materiales, el estado de ánimo también juega un papel fundamental. Evitar el estrés y los pensamientos negativos es esencial, ya que, según la creencia popular, el mal humor y las preocupaciones atraen malas energías y bloquean los deseos. La recomendación es disfrutar, relajarse y dejar que la buena onda fluya.
Aunque no siempre se menciona, agradecer lo vivido y pensar en positivo es el mejor cierre para cualquier ritual de fin de año. Tomate un momento para repasar lo bueno, soltar lo que no suma y proyectar tus deseos con fe.
Las fiestas son el momento perfecto para renovar energías y apostar a un año mejor.