El conflicto en Medio Oriente le puso final a la baja del riesgo país, mientras que la inflación sube y la actividad económica se encuentra planchada.
Las nuevas condiciones financieras internacionales que provoca la guerra en Irán obliga a los ahorristas a estar atentos a los cambios repentinos. Todo se mueve por espasmos y no hay tendencia de largo, señalan los analistas.
El valor del petróleo se mueve al compás de las noticias que vienen del Golfo Pérsico: si hay indicaciones que el conflicto se resuelve rápidamente, la tendencia es a la baja. Pero si las señales es de una guerra más larga, los precios suben.
Pero estos cambios pueden ser repentinos. La clave está en el estrecho de Ormuz. Si Estados Unidos logra despejar esa vía por la que pasa el 20% del petróleo mundial y un quinto del gas licuado, todo se normalizará rápidamente.
Pero en rigor, esa vía sigue bloqueada. La Guardia Revolucionaria iraní mantiene el control a pesar del descalabro político que hay en el país como producto de la muerte de los principales líderes religiosos.
Frente a ello, Matias Waizel, socio de AT Inversiones, plantea que en el plano local, la economía muestra señales mixtas. "Por un lado, el Banco Central continúa acumulando reservas y el sector externo mantiene un superávit comercial impulsado por el agro, la energía y la minería",dijo Waizel.
El socio de AT Inversiones aclara que "para 2026 se proyecta un saldo positivo superior a los u$s12.000 millones, apoyado en el crecimiento de las exportaciones de Vaca Muerta y el desarrollo del sector minero".
"Sin embargo, la inflación todavía se mantiene elevada y la actividad económica muestra un arranque de año moderado", advirtió el analista de los mercados.
En ese sentido, añade que "el contexto internacional más incierto frenó la compresión del riesgo país, que volvió a ubicarse en torno a los 550 puntos básicos, limitando por ahora el potencial de suba de los bonos soberanos".
"En este contexto, la clave para los inversores pasa menos por apostar a grandes tendencias y más por construir carteras equilibradas y diversificadas", recomendó.
En el caso de inversores de perfil conservadores las rentas fijas siguen dando buenos resultados.
"El foco sigue estando en instrumentos de renta fija de corta duración y alta calidad crediticia, especialmente emisiones offshore. En un entorno de volatilidad geopolítica y tasas aún elevadas, estos activos permiten capturar rendimiento con menor exposición al riesgo de mercado.
En el plano local, las LECAP continúan ofreciendo tasas reales positivas, lo que brinda protección frente a un escenario de inflación que todavía no logra perforar el piso del 2% mensual.
Los rendimientos de los plazo fijo tradicionales también son una inversión razonable en tanto están ofreciendo rendimientos por encima de la inflación prevista para este año.
Para perfiles moderados se puede apostar a bonos corporativos. Obligaciones Negociables como las de YPF ofrecen interesantes rendimientos en el actual contexto, con tasas de interes real de hasta el 7% mensual.
Para los más arriesgados, hay oportunidades en acciones de empresas de Estados Unidos. Se pueden invertir en CEDEARS, productos que se compran en el mercado argentino pero que siguen la evolución de los papeles en Wal Street. En esos casos se pueden apostar unas fichas a: