Cinco entidades financieras reducen tasas al 5%-9% anual, beneficiando a compradores de viviendas. Todos los detalles.
Los bancos reactivaron la competencia por créditos hipotecarios con una baja de tasas y la ampliación de las condiciones de otorgamiento, en un contexto de mayor demanda para adquirir viviendas de hasta US$ 100.000.
Este movimiento se consolidó este mes, cuando al menos cinco entidades financieras ajustaron a la baja sus tasas nominales anuales y las dejaron en un rango del 5% al 9% en dólares o UVA. La reducción responde a un escenario de desaceleración inflacionaria, algo que permitió a los bancos recalibrar sus modelos de riesgo crediticio.
Uno de los cambios más relevantes fue del Banco Nación, que redujo su tasa para créditos hipotecarios UVA a cerca del 6,5% nominal anual, con plazos de hasta 30 años y financiación de hasta el 80% del valor de la propiedad. Esta línea está dirigida principalmente a vivienda única y permanente, con una relación cuota-ingreso que no supere el 25% o 30%.
La flexibilización de requisitos también incluye la posibilidad de sumar ingresos familiares para acceder al crédito. Según datos de abril, la entidad ya registra un incremento del 40% en consultas respecto al primer trimestre.
Los bancos privados también se sumaron a la tendencia, con propuestas del BBVA, Santander y Galicia que ubicaron sus tasas entre el 7% y el 9% anual. Estas líneas suelen exigir mayores ingresos, pero ofrecen procesos digitales más ágiles y aprobación en plazos más cortos, en algunos casos inferiores a 30 días.
Según datos del sistema financiero, el volumen de créditos hipotecarios creció un 25% interanual en el primer trimestre, aunque aún está muy por debajo de los niveles registrados en 2017 y 2018. El sector considera que este repunte marca el inicio de una nueva etapa de expansión gradual.
Para acceder a una vivienda de US$ 100.000, según algunos cálculos el comprador necesita tener un ahorro previo de al menos US$ 20.000 o US$ 30.000, equivalente al 20% o 30% del valor total. El resto puede financiarse mediante crédito, lo que implica tomar un préstamo de aproximadamente US$ 70.000 a US$ 80.000.
Con tasas del 6% al 7% y plazos de 20 a 30 años, la cuota inicial puede ubicarse entre $ 500.000 y $ 900.000 mensuales, según el tipo de cambio y el ajuste por UVA. Este nivel de cuota requiere ingresos familiares superiores a $ 2 millones mensuales para cumplir con los criterios.
El contexto macroeconómico fue clave para explicar este cambio de tendencia, ya que la inflación acumulada en el primer trimestre se ubicó por debajo del 40% anualizado, una fuerte caída respecto al 211% registrado en 2023.
Esta desaceleración permitió reducir la incertidumbre sobre el comportamiento de las cuotas UVA, que durante años fue uno de los principales factores de rechazo entre los potenciales tomadores de crédito. Además, la estabilidad del tipo de cambio oficial y la menor brecha cambiaria contribuyeron a mejorar las condiciones de previsibilidad en el mercado inmobiliario.