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Luis Caputo dijo que se trata de evitar que unos pocos ganen dinero con maniobras especulativas. Pero se trata de algo mas.
El Gobierno pudo la semana pasada comprar unos u$s1.900 millones de dólares, según se desprende del informe diario de Banco Central sobre las reservas internacionales. Eso implica que pudo recomprar lo que vendió para tratar de aguantar el dólar en $1.470 y sumar un poco más.
Se trata de una señal muy esperada por los mercados financieros que quieren ver que la Argentina tiene capacidad de generar sus propios dólares para repagar la deuda, en vez de tener que acudir a diferentes salvatajes.
Ahora la novedad es que el Ministerio de Economía vuelve a poner lo que se llama “restricción cruzada”. ¿De qué se trata? Es una medida del cepo para las personas que, por 90 días, no podrán comprar dólares en el mercado oficial y venderles en los mercados financieros, es decir, lo que se conoce como Contado con Liquidación (CCL) y Dólar MEP.
El primero consiste en comprar bonos en dólares en Argentina, y venderlos en el exterior. Para ello se usan los títulos de la deuda como el AL30 o el AL35 que son bonos que vencen en esos años. Ese mecanismo es el que se usa para la fuga de dinero al exterior.
El MEP es algo parecido, pero los dólares quedan dentro. Hasta ahora las empresas tenían prohibido comprar en un mercado y vender en otro, pero ahora se agregan las personas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, justificó la restricción cruzada porque consideró que era un “kiosko de unos pocos”. La realidad es que era mucho más que ello. Se refiere a una decena de agentes de bolsa que se dedican a esa operatoria.
Pero si se mira las estadísticas del Banco Central tan solo entre junio y julio, la “fuga de capitales” conocida técnicamente como Formación de Activos Exterior (FAE) fue de algo más de u$s7.000 millones. Eso sugiere, el dinero que liquidaron los exportadores en ese momento se fue a cuentas fuera del sistema y a financiar viajes al exterior de argentinos.
Por lo tanto, la restricción impuesta por Caputo tienen mucho más que ver con un mecanismo mucho más generalizado de la economía, antes que a una avivada de algunos.
En realidad, el equipo económico no quiere los u$s7000 millones que declararon las cerealeras la semana pasada se vayan a hacer FAE.
Cómo hacían las empresas para mandar el dinero “afuera” si estaban impedidas por el cepo. Lo hacían los directivos de las firmas que compraban los dólares a modo personal. Allí no había restricciones.
La vuelta a esa parte del cepo para las personas puso de relieve una polémica que hubo el año pasado. Varios economistas indicaron que sin tener reservas no era aconsejable aflojar los controles. En cambio, otros planteaban que era necesario levantar los controles para qué ingresarán dólares para sumar a las reservas.
Jorge Carrera, doctor en Economía y exdirector del Banco Central, señaló en su cuenta de X que “el cepo siempre se levanta de golpe y vuelve en cuotas”.
“El gobierno pensó distinto. Pensó que la confianza generada por la apertura traería más dólares de los que salía. Si alguien compra es porque alguien vende, decían”, explicó Carrera.
El exfuncionario indicó que otro argumento del gobierno era que “no había pesos suficientes para demandar dólares” y que “finalmente estaban los dólares del FMI para reforzar la oferta”
Recordó que por eso el equipo de Luis Caputo decía que “el dólar iba a caer al piso de la banda” y que “en todo esto no había riesgo político”. “Fueron todos errores propios”, concluyó.