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La medición que se conocerá el próximo lunes caerá por debajo de los dos dígitos. Luego de las elecciones volvería a subir.
Según varias estimaciones privadas, la inflación de octubre que se conocerá el próximo lunes rondará el 9,5% y quedará debajo de los dos dígitos registrados en agosto (12,4%) y septiembre (12,7%). Así, los privados coincidieron por primera vez con las mediciones del ministerio de Economía, que estimaron una suba de 9,3%.
Algunos de los rubros que más habrían subido fueron el personal doméstico, prepagas, colegios privados y tarifas de agua. Según los privados, lo que evitó que la inflación superara los dos dígitos fue el congelamiento de tarifas en los servicios públicos, combustibles y el dólar oficial, además de los acuerdos de precios.
Alimentos y bebidas habrían subido un 9%, una desaceleración luego del 13% de septiembre. Este segmento junto a Salud (4,2%) y Transporte y comunicaciones (7,5%) contribuyeron a moderar la suba inflacionaria. En la otra vereda, quedaron en dos dígitos los rubros de Indumentaria (15,5%), Educación (13,4%), Vivienda y Servicios Básicos (10,7%) y Esparcimiento (10,1%).
Sólo una de las estimaciones privadas, de la Fundación Libertad y Progreso, mostró una inflación del 11,8% en octubre, con lo que el IPC habría registrado “tres meses consecutivos con una variación de dos dígitos y fue la peor racha desde enero-marzo de 1991".
Más allá de la eventual baja transitoria de octubre, los analistas anticipan para el último bimestre del año un nuevo salto inflacionario por la finalización de algunos congelamientos establecidos luego de la devaluación post-PASO, la incertidumbre cambiaria, y una mayor presión sobre los alimentos. Ya se ve de hecho que varios precios que estuvieron congelados se comienzan a liberar, como el incremento del 7,6% que tuvieron las naftas.
Todo esto se profundizaría luego del balotaje, con ajustes en el dólar, tarifas y otros precios regulados cualquiera sea el ganador. Aunque diciembre suele ser estacionalmente más alto en precios, en el actual escenario se espera que sea aún mayor.
El IPC mensual de agosto y septiembre ya registró los valores más altos desde febrero de 1991, en la previa de la Convertibilidad con la que el ex presidente Carlos Menem salió de la hiperinflación. Pese a la desaceleración de octubre, las mediciones de inflación siguen muy altas (se estima que el año cerraría en 185%, el mayor registro desde 1990) y los riesgos de una espiralización continúan.
La sensación generalizada de que luego del ballotage algo ocurrirá con el dólar y los precios ya se vio luego de las PASO, cuando luego de la devaluación los precios treparon 25% casi inmediatamente y la inflación mensual de septiembre terminó casi en 13%.
El secretario de Comercio, Matías Tombolini, les viene asegurando a los supermercadistas que no habrá una devaluación después del ballotage, pero el mercado descree: los proveedores entregan cada vez menos y actualizan sus listas de precios a mayor velocidad.
Los analistas aseguran que sin duda si el blue vuelve a cruzar a $ 1.000 impactará negativamente sobre la inflación, ya que el contado con liquidación (CCL) comenzó a acompañar la suba y eso impactará sobre los productos importados. Además, la suba pegará fuerte sobre las expectativas y esa incertidumbre llevará a remarcar precios en búsqueda de cobertura.