Esto se da en medio de la polémica por las declaraciones del presidente contra empresarios, a quien tildó de "ladrones".
Solo dos entidades empresarias mostraron un claro apoyo al presidente Javier Milei al terminar su discurso a la Asamblea Legislativa para abrir las sesiones ordinarias del Congreso Nacional. Fueron el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina y la Cámara Argentina de Comercio (CAC).
Ninguna de las dos entidades dijo nada respecto de sus pares como Paolo Roca, presidente de Techint, y de Javier Madanes Quintanilla, titular de Aluar y Fate, a quienes trató "ladrones" por no estar de acuerdo con la apertura económica.
Hasta el momento la Unión Industrial Argentina (UIA) se ha mantenido en silencio. Su presidente Martín Rappallini formó parte del grupo que trabajó la reforma laboral que aprobó el Congreso y hay malestar interno.
El presidente de IDEA, Santiago Mignone, afirmó que "es importante que el Presidente haya reafirmado que el equilibrio fiscal y una política monetaria enfocada en reducir la inflación son condiciones necesarias para garantizar la estabilidad macroeconómica".
"Asimismo, es clave que se haya trazado un camino orientado a impulsar los motores del crecimiento de largo plazo. Pensar la Argentina de las próximas décadas, con mirada estratégica, reglas claras y políticas de Estado consistentes, es uno de los ejes que queremos impulsar este año en nuestro próximo Coloquio", anticipó el empresario.
En este sentido dijo que la entidad "valora los anuncios de reformas en temas clave como propiedad privada, apertura comercial, marco impositivo y educación". "Deberemos esperar los detalles para poder tener mayores certezas pero compartimos los objetivos y esperamos que comiencen a presentarse los proyectos para poder evaluarlos y discutirlos", indicó.
Por su lado, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) manifestó su "satisfacción ante la agenda reformista presentada por el Presidente de la Nación Javier Milei en oportunidad de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso Nacional".
"La Entidad está convencida de que el país próspero al que aspiramos los argentinos solo es posible con un sector privado pujante y competitivo, que genere valor agregado y oportunidades de progreso. Esto, a su vez, exige un entorno adecuado, en el cual las políticas públicas cumplen un rol fundamental", señaló la entidad en un comunicado. La nota indica que el ordenamiento fiscal y monetario logrado en los últimos años "debe ser complementado con reformas estructurales, que favorezcan el desarrollo de las empresas y la generación de puestos de trabajo de calidad".
"La flamante Ley de Modernización Laboral como así también los Acuerdos alcanzados con EE.UU. y la Unión Europea –que colaborarán con la integración de Argentina al mundo– representan muy importantes pasos en la dirección correcta", señaló entre otras cosas.
Más tímidamente, sobre el final del comunicado, la entidad pide que "se arbitren los medios disponibles para facilitar la adaptación de empresas y trabajadores a este nuevo contexto, minimizando las consecuencias adversas en materia de actividad y empleo".
Durante dos décadas los empresarios argentinos estuvieron unidos por un temor común: el avance del kirchnerismo. Todos percibían que las propuestas de política económica del peronismo les resultaban hostiles.
De alguna manera, con mayor o menor intensidad todos los sectores del empresariado solían variar desde apoyos críticos, sobre todo al gobierno de Cristina Fernández, con rechazos claros y concretos. Lo mismo sucedió durante el período de Mauricio Macri y el de Alberto Fernández.
Sobre todo, los apoyos críticos a otras gestiones eran en general respaldos formales para dejar tranquilo al poder político, seguidos de reclamos por "las deudas pendientes" o "lo que falta hacer por delante" y el reclamo de "reglas claras".
La cuestión es que el Gobierno libertario, al igual que el kirchnerista, parece no tolerar el disenso o la queja, lo que lleva a algunos a caer rendidos ante la propuestas de "libre mercado" y de "apertura", mientras que otros se mantienen contenidos, tal vez, a la espera de que el programa económico muestre fisuras.