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El Ejército afronta la "purga" más grande en cuatro décadas

No había tantas modificaciones en las cúpulas militares desde el retorno de la democracia, en 1983. Algunos referentes incluso se enteraron por medio de las redes.

Tuvieron que pasar cuatro décadas para que el Ejército Argentino afronte, quizás, uno de los mayores momentos de tensión puertas adentro: una "purga" que modificará la cúpula de las Fuerzas Armadas a punto tal que ya se negoció el pase a retiro de decenas de efectivos.

Desde el retorno de la democracia, en aquel diciembre de 1983, que no se veía semejante movimiento en las FF. AA. Y, como suele ocurrir ante cada acción, hay una reacción: muchos militares se mostraron abiertamente ofendidos por las formas en las que se dieron los cambios, con muchos de ellos enterándose de su retiro mediante redes sociales.

Todo comenzó con la llegada al gobierno de Javier Milei, quien cuenta con un gabinete en el que varias figuras se muestran más cercanas al ámbito militar. Sin embargo, hubo tres responsables principales de estos cambios: Nicolás Posse, Patricia Bullrich y Victoria Villarruel.

El jefe de Gabinete actuó por intermedio del exbrigadier Jorge Antelo, mientras que la ministra de Seguridad hizo lo propio con Luis Petri, ministro de Defensa. ¿Y Villarruel? Bueno, utilizó la figura del secretario de Asuntos Militares, el exteniente general Claudio Pasqualini.

Cómo se gestó la purga del Ejército

¿Qué surgió de estas charlas? La designación del general de brigada Alberto Presti. Designación que, además, implicó que 22 generales pasen a retiro, superando lo realizado por Néstor Kirchner en su gobierno (se habían retirado 19 generales). Se creía que Jorge Berrero y Roberto Agüero ocuparían el lugar de Presti, sin embargo terminarán pasando a retiro luego de la definición.

Claro, estos retiros se suman al del exjefe del Estado Mayor Conjunto, Juan Martín Paleo. Y si mencionamos 23 pases a retiro, tenemos que analizar también que el total de plazas era de 35. O sea, se "barrió" prácticamente con dos tercios de la plantilla.

La decisión causó molestia no solo por la designación de Presti, sino también por las formas. "Ninguno de los actuales mandos fue consultado sobre los relevos", aseguraron algunas fuentes militares a Clarín. La decisión causó molestia no solo por la designación de Presti, sino también por las formas. "Ninguno de los actuales mandos fue consultado sobre los relevos", aseguraron algunas fuentes militares a Clarín.

No solo eso: se enteraron por las redes sociales y no recibieron ningún tipo de adelanto, algo que ya era una costumbre ante estas modificaciones.

Más allá de este enojo, la confianza de los jefes militares está puesta en Luis Petri. Según trascendió, esperan que pueda asegurar que Defensa consiga los fondos necesarios para poder, finalmente, equiparar sus salarios a las fuerzas de seguridad. En el medio, el secretismo erosiona una relación que en un principio asomaba cordial.

La polémica en torno a un apellido

Uno de los salientes es el brigadier Antelo, alguien que no solo respondía a Nicolás Posse, sino que también era de los apellidos más influyentes en el entorno militar. Y además, como si fuera poco, tenía vínculos cercanos con el empresario Eduardo Eurnekian.

Esta relación venía desde el propio nombramiento de Antelo, debido a la estrecha relación de Eurnekian con las Fuerza Aérea, debido a la concesión de los aeropuertos brindada en su momento por Carlos Menem. Y, al mismo tiempo, Antelo es vinculado con el sector de la Fuerza que busca comprar los aviones de combate que hoy posee Dinamarca.

Este negocio implica al menos unos 650 millones de dólares: 350 por los aviones y otros 300 que deberían invertirse en infraestructura y logística. En tiempos de "ahorro", números que como mínimo llaman la atención.

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