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José Ayala, padre de Anabelia, difundió algunos dolorosos audios enviados por la familia del futbolista.
Durante las últimas horas se conoció la escalofriante muerte de Anabelia Ayala, la expareja de Óscar Junior Benítez (exfutbolista de Boca y Lanús). La joven se suicidó en medio de la espera de una decisión judicial en el segundo juicio en su contra. Benítez, acusado de violencia de género, había sido detenido dos veces tras denuncias de los familiares de Ayala.
La familia de la joven, tras revelar la triste noticia, afirmó que Ayala se vio abrumada por el acoso continuo de Benítez. Incluso mientras estaba bajo arresto domiciliario, él habría violado la prohibición de acercamiento y la amenazaba.
En este sentido, los padres realizaron una especie de denuncia pública y, en una charla con el diario Clarín, relataron las terribles situaciones a las que se vio expuesta Anabelia.
Durante el brindis de año nuevo, la casa de la familia Ayala transitaba su habitual celebración. Sin embargo, antes del brindis, llegó la pesadilla: Anabelia se había suicidado.
Uno de los primeros testimonios que surge es el de la cuñada de Junior Benítez, el futbolista acusado de violencia de género. Este audio fue brindado por José Ayala. Allí se escucha que "nosotros no llegamos a brindar porque se hizo la hora y no brindamos porque estábamos todos con… ¿Cómo es? Nada, se ve que Junior y ella tienen como una aplicación o, no sé, una cámara a la que Junior estaba viendo que, corte, la piba se colgaba. Y, nada, llamaron a mi casa ¿viste? porque estaba mi tía, para que vaya a avisarles que la pendeja se había colgado, porque nadie sabía".
La tristeza de José no pasa sólo por la pérdida: apunta también a la inacción. "Nadie de esa familia tuvo el coraje de avisar lo que pasaba", expresa con total razón. Y, además, por toda la situación de esa "aplicación" que menciona la cuñada del jugador.
Uno de los datos que permiten entender el flagelo tiene que ver con que Anabelia debía vivir prácticamente pegada a una pantalla. La joven era controlada durante las 24 horas mediante una cámara por parte de Junior Benítez, y si ella se alejaba, incluso le sonaba una alarma al jugador.
El testimonio de la madre es revelador. "Ya nos habíamos acostumbrado a comer y ella con la tablet enfrente. Si él escuchaba una voz que no reconocía, ella tenía que mostrar quien era. Las primas, cuando venían de visita, tenían que pasar por detrás de la tablet y estar en silencio: él escuchaba todo", le contó a Clarín.
El padre explica que "era eso o que viviera en otro lado. Acá sentíamos que la podíamos cuidar", al tiempo que recuerda haber solicitado que la prisión para Benítez no fuera efectiva, sino domiciliaria. "Pensé en sus hijos, en la posibilidad de que puedan seguir viendo a su padre. Yo pensé en sus hijos y él no pensó en mi hija, me equivoqué", agrega.
Junior siguió maltratándola durante mucho tiempo, incluso cuando se fue a vivir al exterior. La golpeaba constantemente, y ella debía utilizar ropa para cubrir los moretones. Todo este contexto de violencia llevó a que, en mayo, Benítez fuera detenido. Para ese entonces, ya había tajeado las ruedas de la camioneta de la familia Ayala, le había mostrado un arma de fuego a Anabelia y muchas otras cosas.
Luego de las denuncias, el padre de la víctima seguía llamándola todos los días con la sospecha de que algo más estaba pasando.
"Yo noté que después de toda la denuncia estaba todo muy tranquilo y decía: ‘algo va a pasar, algo va a pasar, algo va a pasar’. Y estaba atento, pero me fue por detrás porque yo no esperaba que mi hija se me ahorque. No esperaba que me la mate él, pero sí que yo podía frenar ante una situación que pase por la mano de él. Me ganó por la espalda", expresó con notable tristeza.