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El fin de un gigante: decretaron la quiebra de Garbarino y rematarán todos sus bienes

El Juzgado Comercial N° 7 tomó la resolución tras vencerse los plazos legales sin ofertas de compra. La cadena llegó a tener 200 locales.

La Justicia decretó la quiebra de Garbarino, la emblemática cadena de electrodomésticos, luego de que fracasaran todas las instancias de rescate y el proceso de salvataje ( cramdown) previsto en la Ley de Concursos y Quiebras. Con esta resolución, se inicia formalmente la liquidación de la empresa.

La medida fue dictada por el Juzgado Comercial N° 7, a cargo de Fernando D'Alessandro, tras constatar que no se presentaron ofertas firmes ni planes de viabilidad económica que permitieran sanear las deudas de la firma y garantizar su continuidad operativa.

Durante los últimos meses, se intentó evitar el cierre definitivo mediante el mecanismo de salvataje, donde potenciales inversores podían presentar propuestas para adquirir la compañía y negociar con los acreedores.

Sin embargo, el plazo legal venció sin que apareciera un comprador con el respaldo financiero necesario para hacer frente al pasivo millonario de la cadena.

La resolución judicial implica que:

  • Se procederá al remate de los bienes y activos de la sociedad para intentar cubrir parte de las deudas.

  • Quedan cesantes los contratos vigentes y las operaciones comerciales de las pocas sucursales que aún permanecían en pie.

  • La sindicatura tomará el control total de los activos de la empresa para organizar el proceso de pago a los acreedores.

Trabajadores de Garbarino

Deudas millonarias y crisis sostenida

La caída de Garbarino no fue repentina. La empresa, que en su momento de esplendor llegó a tener más de 200 locales y miles de empleados, venía arrastrando una crisis profunda desde hace años, agravada por la caída del consumo y deudas acumuladas con proveedores, entidades bancarias y el fisco.

El pasivo total estimado supera los varios miles de millones de pesos, lo que tornó imposible cualquier intento de refinanciación sin una inyección de capital externa masiva.

A esto se sumaron los conflictos laborales derivados de los sueldos adeudados y los despidos masivos que se sucedieron durante el último periodo de agonía financiera.

Uno de los puntos más críticos de la quiebra de Garbarino es la situación de los empleados que aún quedaban en la estructura mínima de la empresa.

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