Las imágenes permitieron identificar al sospechoso y ubicar la casa donde el dispositivo continuaba conectado.
El robo de una cámara de seguridad del frente de una vivienda terminó con una situación insólita. El ladrón se la llevó hasta su casa y la instaló en su habitación. No advirtió que el dispositivo continuaba vinculado al teléfono de la víctima, que pudo observarlo en vivo durante varios días.
El insólito episodio ocurrió en Rawson, San Juan y permitió que la Policía pueda identificar al sospechoso y encontrar el lugar donde estaba escondida la cámara.
El acusado no se encontraba en la vivienda cuando se realizó el allanamiento y quedó con pedido de captura.
El robo ocurrió durante los primeros minutos del 12 de septiembre. El propietario descubrió que desconocidos habían retirado una cámara IMOU Bullet de color blanco que estaba colocada en el exterior de su casa.
Al día siguiente, la víctima intentó recuperar la conexión mediante el código de acceso que todavía conservaba. En lugar de ver el frente de su vivienda, encontró la imagen de un dormitorio que no conocía. La cámara estaba enchufada y transmitía en tiempo real.
Frente al dispositivo aparecía un hombre que manipulaba teléfonos celulares, computadoras y otros objetos. El dueño comprendió entonces que estaba observando el lugar donde habían llevado el equipo robado.
Durante los siguientes cuatro días, el damnificado reunió distintas imágenes desde la aplicación de monitoreo. El sospechoso desarrollaba sus actividades cotidianas frente a la cámara sin advertir que cada movimiento podía verse desde el celular del propietario.
El 17 de septiembre, la víctima llevó los registros a la Subcomisaría Ansilta. La denuncia incluyó las grabaciones, los datos del dispositivo y la información disponible en la plataforma utilizada para controlar la cámara.
El análisis quedó a cargo del oficial ayudante Nicolás Deluigi, quien revisó las transmisiones y buscó indicios que permitieran determinar dónde estaba instalado el equipo. Las imágenes también mostraban con claridad al hombre que permanecía dentro de la habitación.
La investigación permitió identificarlo como Carlos Esteban Butierres, de 47 años. Los agentes también establecieron que la cámara se encontraba en una vivienda del barrio Alameda, dentro del departamento de Rawson.
La información fue enviada a la UFI Delitos contra la Propiedad, dirigida por la fiscal Claudia Salica. Con el material reunido, la Justicia autorizó un allanamiento para recuperar el dispositivo y buscar al sospechoso.
Cuando los policías entraron a la vivienda encontraron a Guillermo Arón Butierres Vargas, de 21 años. Según la información incorporada a la causa, el joven negó inicialmente que dentro de la casa hubiera objetos relacionados con la investigación. La requisa reveló lo contrario.
En uno de los dormitorios apareció la cámara robada, todavía conectada a su cable de alimentación y transmitiendo las imágenes que el propietario podía observar desde su teléfono.
Los agentes también secuestraron prendas deportivas, además del documento de identidad de Butierres. Esos elementos quedaron incorporados al expediente. En otra parte de la casa encontraron un arma casera de aire comprimido.
El principal sospechoso, sin embargo, no estaba allí. La Justicia ordenó su búsqueda y emitió un pedido de captura provincial. La cámara fue recuperada y sus registros continúan bajo análisis como prueba del robo y de los movimientos observados dentro de la vivienda.