El agresor fue detenido a menos de una hora de haberse fugado. Así fue el momento en que lo atraparon.
Un brutal hecho ocurrió en las últimas horas, que terminó con una mujer muerta en el interior del local comercial que alquilaba. Un hombre armado ingresó a un comercio de cotillón en La Plata y le disparó a quemarropa a la mujer que atendía.
El hecho ocurrió este miércoles cerca del mediodía en calle 37 entre 9 y 10, en una zona comercial con movimiento constante. La secuencia fue rápida y generó conmoción entre vecinos y comerciantes, que alertaron al 911 tras escuchar el disparo.
La víctima fue identificada como Paula Lastiris, de 47 años, quien tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital San Martín, donde murió por la gravedad de la herida. El sospechoso fue detenido minutos después tras un operativo cerrojo.
Según los primeros testimonios, el agresor ingresó al comercio y se dirigió directamente hacia la mujer que estaba trabajando. Sin mediar discusión, efectuó un disparo a corta distancia. El impacto dejó a la víctima en estado crítico.
Vecinos que se encontraban en las inmediaciones describieron una escena de tensión y desesperación. Algunos intentaron asistirla mientras otros dieron aviso inmediato al 911. Cuando la policía llegó, encontró a la mujer con una herida de arma de fuego.
La víctima fue trasladada al hospital San Martín, donde ingresó con un cuadro grave. A pesar del esfuerzo del equipo médico, la lesión resultó irreversible y se confirmó su fallecimiento .La rapidez en la reconstrucción de los hechos permitió obtener una descripción del atacante en pocos minutos.
Con los datos aportados por testigos, la policía activó un operativo cerrojo que permitió cerrar posibles vías de escape y ubicar al sospechoso a pocas cuadras del lugar. La detención se concretó en calle 35 entre 5 y 6, donde los agentes lograron interceptarlo.
En su poder secuestraron un revólver, que sería el arma utilizada en el ataque. El detenido fue identificado como Leopoldo Olegario Araoz, de 49 años, y trasladado a una comisaría, donde quedó a disposición de la Justicia.
La rapidez del procedimiento fue un punto fundamental para evitar la fuga. En menos de una hora, el principal sospechoso ya estaba bajo custodia policial.
Tras el hecho, se presentó en el lugar Walter Romero, esposo de la víctima, quien aportó un dato central para la investigación. Según su testimonio, el agresor sería el propietario del local.
La principal hipótesis apunta a un conflicto por una deuda de alquiler, aunque esa línea deberá ser confirmada por la fiscalía. Ese posible vínculo previo entre víctima y atacante cambia el eje del caso y orienta la investigación hacia un problema personal.
En las próximas horas se tomarán declaraciones a testigos y al propio detenido para esclarecer el motivo del ataque.
El parte policial indica que la herida de arma de fuego fue determinante en el desenlace. No hubo margen para revertir el cuadro clínico, a pesar de la atención recibida.
El crimen expone un episodio de violencia directa en un ámbito cotidiano, como un local de barrio. La cercanía entre víctima y agresor, junto con la posible existencia de un conflicto previo, refuerza la necesidad de entender el contexto completo detrás del hecho.
La investigación continúa con el objetivo de reconstruir cada detalle y determinar las responsabilidades en un caso que generó impacto en la ciudad y volvió a poner en foco la violencia urbana.