El lunes llegaron a Buenos Aires funcionarios del organismo con sede en Washington. Luis Caputo está en Nueva York con Javier Milei. Se revisan las metas del primer semestre.
La tercera revisión del acuerdo firmado por el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI) está en marcha. El lunes arribó a Buenos Aires el grupo de técnicos encabezados por Joyce Wong y ya mantuvieron los primeros contactos con funcionarios de Economía, sin la presencia de Luis Caputo, que está en Nueva York.
Desde ya se descarta que el staff del organismo, con sede en Washington, le vaya a dar por buenos los resultados del programa hasta el momento y recomendará un desembolso de u$s900 millones. No obstante, ello no quiere decir que Buenos Aires haya cumplido con todo lo que se le exigía al pie de la letra.
Un elemento a tener en cuenta es que el FMI actual es muy distinto del de los año 90, cuando su cabeza era el francés Michel Camdessus. El de aquellos años solía exigir ajustes económicos de difícil gestión social y política. Dicho de otro modo, los planes que solían pedir eran tan duros que los gobiernos que los implementaban terminaban perdiendo las elecciones y dejando las cosas peor que antes.
El FMI actual se ha dado cuenta de que las políticas económicas deben tener cierto grado de contemplación por la situación social. No obstante, el que no cambió es el presidente Javier Milei, cuyo programa está inspirado en las viejas recetas de los 80' y 90'.
El punto más importante que cumplió la Argentina en función de la última revisión del acuerdo en abril de este año es la acumulación de reservas internacionales de parte del Banco Central.
Sobre todo, en el primer semestre, el Central compró mas de u$s10.000 y hoy tiene reservas brutas por u$s50.000 millones.
Aunque las reservas netas (cuando se restan a las brutas los préstamos a un año) siguen siendo negativas, están en línea con lo acordado. Y eso tiene que ver con una decisión política con vistas a las elecciones del 2027.
En 2025, el equipo de Luis Caputo soslayó la importancia de tener dólares y decidió no comprar para evitar que el BCRA emitiera pesos que complicaran la desinflación. Si no hubiera sido por el salvataje de Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, podría haberse complicado todo al extremo.
El gobierno argentino tendría que haber acumulado un superávit fiscal primario de $6,89 billones en el primer semestre de 2026 y consiguió uno de $6,29 billones. Por poco, pero no cumplió la meta parcial. Ese incumplimiento fue incluso luego de que le rebajaran el objetivo tras la segunda revisión. Cuando firmó, el actual programa preveía reunir $8,46 billones.
La realidad es que la economía no creció todo lo que creía el equipo económico y la inflación fue mucho más alta de la prevista, lo cual afecta al gasto indexado, que es casi la mitad del presupuesto. Es casi un hecho que Argentina no va a cumplir la meta anual. Para diciembre tiene que reunir $16,2 billones, y hasta agosto tiene $12,9 billones.
Teniendo en cuenta que en diciembre el resultado es deficitario (algunos estiman que sería de unos $3 billones), a esta altura resulta inviable que se logre el objetivo. La recaudación de impuestos debería dar un giro de 180 grados respecto de lo visto en el año. Por caso, para cumplir los números del 2026 que el gobierno reestimó para armar el presupuesto 2027, la recaudación tendría que dejar de caer y pasar a subir al 5,4% mensual hasta fin de año, estimó recientemente el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
El otro punto que se prevé no cumplirá el gobierno de Javier Milei es el de una reforma tributaria. El acuerdo con el FMI dice que tiene que presentar al Congreso un proyecto a lo largo del 2026.
Podría ser el 30 de diciembre y estaría cumpliendo, pero la ley se debería tratar en el Congreso en 2027, año de elecciones presidenciales. Sería imposible hacer que funcione el Congreso y menos para tratar un tema tan espinoso que demandará seguramente concesiones y acuerdo con los gobernadores de las provincias.
En reuniones con los equipos técnicos del Ministerio de Economía se lleva a cabo un análisis del resultado fiscal del primer semestre y evaluación del proyecto de presupuesto, las proyecciones de gasto e ingresos para el año en curso. Con el Directorio del BCRA, una revisión de la dinámica de acumulación de reservas internacionales, la política cambiaria y la estrategia de tasas de interés.
También se hace un seguimiento del plan de focalización de subsidios, mercado de capitales y flexibilizaciones operativas, en lo que se denominan metas cualitativas.
Al igual que en misiones previas, suelen incluirse intercambios periódicos con economistas del sector privado, representantes bancarios y analistas de mercado.