Su creación permitió realizar el fraude que alcanzó a más de 15 mil personas en Argentina, Chile, Uruguay, España y México.
La causa Generación Zoe sumó un nuevo capítulo internacional. En las últimas horas fue detenida en Venezuela, Rosa María González Rincón.
González Rincón, fue una figura central dentro de la organización liderada por Leonardo Cositorto —ya condenado en dos provincias—, su captura se produjo tras un largo período de estar prófuga.
Está apuntada por la Justicia argentina como la responsable del algoritmo financiero que permitió el funcionamiento del esquema de estafas.
La captura de Rosa María González Rincón se produjo en la ciudad de San Cristóbal y estuvo a cargo de la Policía Internacional, en el marco de un operativo de cooperación internacional. Según informaron fuentes oficiales, González Rincón ocupaba el rol de administradora del sistema financiero interno de la banda y era conocida dentro de la estructura como “Directora Zoebroker”.
De acuerdo al parte difundido por las autoridades venezolanas, la detención fue el resultado de intensas tareas de ciberpatrullaje, análisis de inteligencia digital y seguimiento de movimientos vinculados al ciberdelito. Estas acciones permitieron establecer el vínculo directo de la acusada con la cúpula directiva de una organización criminal de alcance transnacional dedicada a estafas millonarias bajo la modalidad de sistema piramidal, publicó Noticias Argentinas.
Las investigaciones sostienen que González Rincón fue la encargada de desarrollar el algoritmo que daba sustento a la maniobra fraudulenta, aportando una apariencia de legitimidad financiera a las operaciones de Generación Zoe. La estructura estaba diseñada para captar fondos mediante un esquema jerárquico, en el que cada integrante cumplía un rol estratégico para facilitar la recaudación masiva de dinero en distintas jurisdicciones.
Según detallaron los investigadores, la organización apuntó inicialmente a penetrar el mercado financiero de la provincia de Córdoba, aunque luego expandió sus operaciones a otras regiones del país y del exterior. La captación de inversores se realizaba a través de la venta de supuestas membresías, bajo la fachada de cursos de coaching, mentoring y trading.
A los inversores se les prometían altas rentabilidades mediante el uso de productos denominados “bots”, que supuestamente operaban de manera automática en mercados financieros, con rendimientos muy superiores a los del sistema financiero tradicional.
Las estimaciones oficiales indican que la maniobra habría afectado a más de 15.000 personas en Argentina, Chile, Uruguay, España y México. El monto total del fraude es calculado entre 100 y 300 millones de dólares, lo que convirtió a Generación Zoe en una de las estafas piramidales más grandes de los últimos años en la región.
Con la detención de González Rincón, la Justicia argentina suma una pieza clave para profundizar la investigación sobre el entramado financiero y tecnológico que sostuvo el esquema fraudulento. La acusada quedó a disposición de las autoridades judiciales, a la espera de los pasos procesales vinculados a su eventual extradición.
Generación Zoe fue presentada como un holding empresarial global que ofrecía formación en coaching, educación financiera, inversión en criptomonedas y programas de trading, además de contar con una criptomoneda propia llamada Zoe Cash. Prometía altos rendimientos para las personas que invirtieran dinero en sus programas o productos, con supuestos retornos mensuales muy elevados.
El grupo fue acusado de operar un esquema piramidal o “Ponzi”, donde los rendimientos prometidos a los inversionistas se pagaban con el dinero de nuevos aportantes, en lugar de inversiones legítimas. Para captar personas, utilizaba cursos, eventos de coaching y promociones atractivas.
Se ofrecían rendimientos mensuales superiores al 7% en dólares, cifras insostenibles y fuera de mercado real, generando sospechas desde un inicio.
La organización no se limitó a Argentina: operó en múltiples países de América Latina, Europa y Estados Unidos, lo que incrementó la cantidad de víctimas y la complejidad de las investigaciones.