Los profesionales suspendieron la asistencia a embarcaciones nacionales y extranjeras. Hay más de 500 trabajadores sumados a la medida.
El conflicto por el paro de trabajadores portuarios se vuelve cada vez más tenso. Ahora, la Prefectura Naval ordenó que los profesionales encargados de asistir a los buques retomen sus funciones de manera inmediata. La medida de fuerza comenzó por tiempo indeterminado y afecta el movimiento de embarcaciones en ríos, canales, pasos y terminales portuarias.
El paro es llevado adelante por los prácticos, que son quienes intervienen durante las maniobras de ingreso, salida y navegación en zonas que requieren conocimientos específicos.
La suspensión de esas prestaciones dejó al menos 140 buques sin confirmación del servicio y provocó demoras en distintos puntos de la Hidrovía argentina. Y el impacto alcanza a cargas de granos, combustibles, insumos energéticos y otras mercaderías vinculadas con el comercio exterior.
El conflicto surgió luego de la publicación del Decreto 690/2026, que modificó las reglas vigentes desde 1991. Los profesionales rechazaron el nuevo esquema y reclamaron su suspensión. El Gobierno, por su parte, defendió la reforma y sostuvo que busca reducir costos y ampliar la competencia.
La Prefectura notificó individualmente a 536 profesionales del practicaje y pilotaje. El organismo les exigió quedar disponibles para cumplir sus tareas de manera regular bajo las condiciones establecidas por la nueva normativa.
La orden fue comunicada en el Boletín Oficial y lleva la firma del prefecto nacional naval, Guillermo José Giménez Pérez. Allí se advierte sobre las consecuencias de mantener la interrupción del servicio.
La negativa a retomar las tareas podría derivar en sumarios administrativos y sanciones disciplinarias. La fuerza también mencionó la posibilidad de presentar denuncias penales contra quienes entorpezcan el transporte por agua o comprometan la seguridad de la navegación.
La intimación cita los artículos 190 y 194 del Código Penal:
Desde el sector de los prácticos mantienen el rechazo a la reforma. Las agrupaciones anunciaron que no prestarán asistencia a buques argentinos ni extranjeros hasta que el Poder Ejecutivo suspenda o deje sin efecto el decreto.
La nueva reglamentación crea un registro abierto de profesionales bajo la administración de Prefectura. Ese listado no tendrá un límite de integrantes y permitirá incorporar nuevos prestadores que cumplan con las condiciones de habilitación.
El decreto también autoriza a las empresas navieras a elegir libremente a los profesionales. Hasta ahora, el sistema incluía restricciones de ingreso y una distribución de servicios vinculada con diferentes zonas de navegación.
Otro cambio elimina la división por tramos geográficos. La regulación anterior podía exigir la rotación de prácticos durante un mismo recorrido. Con el nuevo esquema, un profesional podrá cubrir trayectos más extensos si dispone de las habilitaciones necesarias.
La Agencia de Puertos podrá establecer tarifas máximas para el servicio. Además, las empresas deberán publicar sus precios e informar las operaciones realizadas. El Gobierno considera que estas medidas permitirán transparentar los valores y evitar cargos adicionales.
La normativa también flexibiliza el traslado de los prácticos hasta las embarcaciones. Asimismo, amplía las situaciones en las que determinados buques pueden quedar exceptuados de contratar el servicio obligatorio.
El Gobierno sostiene que los costos del practicaje en la Argentina superan ampliamente los valores registrados en otros puertos.
Según cifras oficiales basadas en estudios del sector, la asistencia para un buque que navega hacia las terminales del Paraná puede costar entre US$50.000 y US$100.000.
La comparación oficial señala que el servicio para un buque Panamax en el Río de la Plata cuesta US$16.903. En el puerto estadounidense de Everglades, la misma prestación ronda los US$4.476. En Gdask, Polonia, el valor informado llega a US$4.729.
El Ejecutivo también cuestionó el precio del traslado de los profesionales hasta los barcos. Según los datos difundidos, una lancha utilizada para esa tarea cuesta cerca de US$2.000 en Buenos Aires, frente a unos US$200 en Everglades.