{# #} {# #}
Adquirir un vehículo supera los $9 millones promedio. Un 50% más que hace cuatro años, cuando hacían falta alrededor de 44.
La aceleración de la inflación en los últimos años, sumado a ajustes salariales que no acompañaron el ritmo de los aumentos de precios, provocó la pérdida del poder adquisitivo. Entre los rubros más afectados se encuentra el automotor, donde las trabas a las importaciones limitan en el ingreso de autos y hace que haya una oferta restringida.
A esto se suma que la brecha cambiaria distorsiona la relación de precios, en una industria directamente relacionada a los vaivenes del dólar. Si bien la cotización oficial se ajustó un ritmo menor, la economía se mueve por el valor de los tipos de cambio que se pueden acceder, tanto sean los dólares financieros o el “blue”. Es por eso que en el mercado, en los últimos años, aparecieron los sobreprecios para adquirir un auto. Una práctica que se generalizó a partir del cepo importador que dispuso el actual gobierno. La combinación de todos estos factores provocó que la compra de un 0 km sea cada vez más difícil.
Esto queda reflejado en un dato concluyente: hoy se necesitan 20 sueldos más que hace cuatro años para adquirir algunos de los modelos de autos más accesibles del mercado.
Mientras que al asumir Alberto Fernández, en diciembre del 2019, se requerían unos 44 salarios mínimos; en noviembre de 2023 hacen falta alrededor de 63. Es decir, casi un 50% más. En enero del 2020, los 0 km más baratos partían de los $600.000 y llegaban hasta $800.000. Se trataba de modelos como el Fiat Mobi, el Chevrolet Onix o el Renault Kwid. A esos se sumaban otros, en la franja de más de$700.000. Por ejemplo, VW Gol, Chery QQ, Nissan March, Peugeot 301 y Fiat Uno.
De ese grupo de 0 km chicos, el VW UP y el Toyota Etios eran los de mayor precio con valores de $800.000 y $815.000, respectivamente. Ese mes, el Salario Mínimo Vital y Móvil era de $16.875. Si se toma un valor promedio de unos $740.000 para esos diez modelos, el resultado da que se requerían 43,8 sueldos para poder comprarlos.
Un dato adicional es que la casi totalidad de esos vehículos ya no se venden en el mercado porque, a raíz de la pérdida del poder adquisitivo y distintas estrategias comerciales, las automotrices ofrecen modelos del segmento mediano para adelante donde se obtiene mayor rentabilidad.
Sólo Chevrolet sigue comercializando el Onix, mientras que el Etios se dejó de fabricar en Brasil, hace dos meses, y se están comercializando las últimas unidades que quedan en la red de concesionarias. El resto, desapareció. Los modelos de entrada de gama que ofrecen las marcas en la actualidad están por arriba de los 0 km más accesibles de hace cuatro años. El Fiat Cronos, por ejemplo, es un auto más grande que el Mobi o el Uno, el Nissan Versa no es comparable con el March o el VW Polo es diferente al Gol. Lo mismo sucede en la comparación del Renault Sandero, el más accesible de la marca francesa, en relación con el Kwid.
Con estos valores, el número real de sueldos sería mayor. El salario mínimo en noviembre de este año es de $146.000. Tomando un valor promedio hoy, entre $9.000.000 y $9.500.000, de los modelos más accesibles, hacen falta 63,3 sueldos para comprar alguno de los autos más baratos.