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Con la economía atrapada en la recesión y la inflación devorando el poder adquisitivo, las diferencias salariales entre hombres y mujeres se amplían.
Con una economía atrapada en la recesión, el mercado laboral se tambalea sobre un terreno inestable, y la brecha salarial crece. En esta danza desafiante, la mayoría de las empresas busca equilibrio ajustando sus plantillas mediante el arriesgado acto de los retiros voluntarios o, en casos más crudos, los despidos.
En la mirada de los números, en términos interanuales, las remuneraciones pretendidas se alzaron en un 199,14%, una escalera de modestia comparada con la montaña rusa de la inflación acumulada, que ha alcanzado la cima en un vertiginoso 289,40%. La brecha entre ambas realidades se extiende como un abismo de 90,26 puntos porcentuales.
El transcurrir del año revela un sombrío panorama: los salarios, tras su ascenso del 47,46%, siguen arrastrándose detrás de la inflación acumulada en el año 2024, que ha logrado escalar hasta alcanzar el 65,0%.
En el compás del mes anterior, un modesto aumento del 6,87% en los salarios no logra mantener el ritmo con la vertiginosa danza de la inflación mensual, que se alza majestuosa en un 8,8%, según el último índice del Mercado Laboral de Bumeran, la aplicación especializada que traza el mapa del empleo en toda Latinoamérica.
Dentro de este oscuro telón de fondo, las cifras revelan una dura realidad para las mujeres. En abril, según el informe de Bumeran, el salario solicitado en promedio por los hombres se cifra en 787.632 pesos por mes, mientras que para sus contrapartes femeninas, la cifra desciende a 706.150 pesos.
Esta disparidad plantea una brecha de género en materia salarial del 11,54% a favor de los hombres, aunque, en un atisbo de esperanza, este dato representa una disminución de 5 puntos porcentuales con respecto al mes anterior.
En el análisis comparativo, se observa que el salario promedio solicitado por los hombres aumentó en un 3.62%, mientras que el de las mujeres se elevó en un 8.48% durante el mismo período.
La diferencia en los salarios requeridos según género se vuelve más evidente al desglosar los datos por segmento laboral. En el nivel junior, la brecha se reduce a un 2,03%, con salarios promedio de 548.905 y 538.009 pesos por mes para hombres y mujeres, respectivamente.
Sin embargo, a medida que se asciende en la jerarquía laboral, la brecha se ensancha. En los niveles semi senior y senior, alcanza un preocupante 13,05%, con remuneraciones de 825.783 y 730.487 pesos por mes, respectivamente. En los puestos de supervisor o jefe, la brecha se agrava hasta alcanzar un 15,49%, con sueldos de 1.018.955 y 882.252 pesos por mes.
Al analizar la participación en las postulaciones según el género, se vislumbra una casi paridad, con un 48,38% de mujeres frente a un 51,62% de hombres. Sin embargo, a medida que se escala en la jerarquía laboral, la diferencia se hace más pronunciada. En el nivel de supervisor o jefe, la cantidad de postulaciones masculinas supera con creces a las femeninas, alcanzando un 61,40%.
En este contexto, las mujeres se ven relegadas a las sombras de la desigualdad, luchando por abrirse paso en un mundo laboral que, a menudo, las excluye o las subvalora.
En última instancia, estas cifras no son solo datos fríos en una hoja de cálculo, sino reflejos de una sociedad que aún tiene mucho camino por recorrer en su búsqueda de equidad de género en el ámbito laboral. La igualdad salarial sigue siendo un desafío pendiente, una meta hacia la cual debemos seguir trabajando incansablemente hasta que cada individuo, independientemente de su género, reciba el reconocimiento y la remuneración justa por su labor.