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La cargada agenda de Gerardo Werthein tras arribar a la Cancillería

El nuevo canciller enfrentará una intensa agenda que incluye la cumbre del G20, la visita de la premier italiana y la participación en la CELAC.

Javier Milei tomó la decisión de destituir a Diana Mondino en la Cancillería luego de un desencuentro en torno al voto de Argentina en la Asamblea General de la ONU. Tras el apoyo a una resolución que solicita el fin del embargo a Cuba, el mandatario optó por un cambio de dirección, designando en su lugar al diplomático Gerardo Werthein.

Con esta decisión, Milei busca reforzar sus lazos con Estados Unidos y fortalecer la agenda internacional de su gobierno.

La destitución de Mondino

El conflicto comenzó cuando Milei, regresando de un acto en Córdoba, se enteró de que Argentina había votado a favor de una resolución en la ONU en contra del embargo a Cuba. Para el mandatario, esta postura contradice sus objetivos en política exterior, orientados hacia un alineamiento con Estados Unidos y sus aliados. La noticia no solo generó molestia en Milei, sino que también terminó de desgastar su confianza en Mondino, quien había sido objeto de críticas en algunos sectores políticos.

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Mondino, ex canciller, junto a Milei y Gerardo Werthein, el nuevo encargado de Cancillería.

Apenas se enteró de la situación, Milei instruyó que Mondino dejara el cargo y, rápidamente, la Oficina de Prensa emitió un comunicado oficializando su salida. El jefe de Estado aprovechó la ocasión para reafirmar en redes sociales su postura de rechazo a las dictaduras, mencionando que iniciaría una auditoría interna en la Cancillería para detectar posibles “impulsores de agendas enemigas de la libertad”. La remoción de Mondino no solo representó un cambio en el equipo de gobierno, sino que también marcó un giro decisivo en la dirección de la política exterior de Argentina bajo esta administración.

Gerardo Werthein: la nueva figura de la diplomacia argentina

La elección de Werthein como nuevo ministro de Relaciones Exteriores refleja la intención de Milei de mantener una diplomacia alineada con Estados Unidos. Hasta ahora, Werthein se desempeñaba como embajador en dicho país y había acompañado al presidente en visitas diplomáticas, incluyendo un viaje a Washington durante el período de transición de mando. Este respaldo de Milei a Werthein no solo refuerza la relación con Washington, sino que también envía un mensaje claro de apoyo a Estados Unidos e Israel, a quienes el presidente ha mencionado como los principales socios de Argentina.

La agenda que Werthein tendrá por delante incluye reuniones con líderes de la región y la gestión de vínculos con países aliados. Entre las primeras actividades, se encuentra la reunión del G20 en Brasil y la organización de la visita de la premier italiana, Giorgia Meloni, con quien Milei ha cultivado una relación positiva desde el G7 en Italia. De igual modo, Werthein deberá gestionar la próxima participación de Argentina en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en China, prevista para marzo de 2025.

Un equilibrio en la relación con China y Estados Unidos

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Si bien Milei ha manifestado simpatía por la política exterior de Estados Unidos, las relaciones con China también ocupan un espacio importante en la agenda del gobierno. Aunque las diferencias ideológicas con el país asiático son notorias, Milei expresó interés en mantener una relación comercial estable y productiva con el gigante asiático. De hecho, durante recientes diálogos, el presidente mencionó sentirse “gratamente sorprendido” con el gobierno chino, lo que sugiere una apertura a fortalecer las relaciones económicas, siempre que estas no afecten los lazos con Estados Unidos.

Este enfoque hacia ambos países representa un equilibrio delicado. Mientras el gobierno busca sostener el comercio con China, intenta evitar tensiones con la Casa Blanca, que observa con cautela el papel de las inversiones chinas en la región. Esta estrategia de política exterior desafía a Werthein a navegar entre las posturas de dos de las mayores potencias mundiales, en un esfuerzo por obtener beneficios para Argentina en un entorno cada vez más complejo.

Con la salida de Mondino y la entrada de Werthein, la Cancillería argentina inicia una etapa que promete definiciones en temas estratégicos para el país. La agenda de encuentros y negociaciones internacionales que el nuevo ministro liderará refleja la intención del gobierno de fortalecer su influencia en la región y, a su vez, mantener un perfil diplomático que no descuida las alianzas con actores clave en el ámbito global.

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