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La CGT estará presente en la Marcha Antifascista, pero hay internas frente a la movilización contra Milei

La CGT decidió sumarse a la "Marcha Federal del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+", pero la decisión no fue unánime.

La Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para participar de la "Marcha Federal del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+" que tendrá lugar el próximo sábado, en rechazo de los comentarios del presidente Javier Milei en el Foro de Davos. Sin embargo, la decisión de sumarse a la movilización no fue unánime dentro de la central sindical.

A pesar de que algunos dirigentes mostraron su apoyo a la marcha, otros se mostraron reticentes a participar, argumentando que no es un tema que forme parte de la agenda sindical y que su presencia podría afectar la relación con el Gobierno.

Recientemente, se generó una división en la cúpula de la CGT. Algunos sindicalistas anticiparon su adhesión a la marcha, mientras que otros se mostraron reacios a asistir, por considerarlo un asunto que no compete a la central obrera. Esta grieta dentro de la organización reflejó las diferencias de opinión sobre cómo deben posicionarse en relación a los discursos del Gobierno.

Muchos de los dirigentes más representativos de la CGT se encuentran de vacaciones, lo que dificultó la toma de decisiones. Además, resulta común que, en estos casos, los ausentes envíen representantes para cubrir su lugar en las reuniones. No obstante, en esta ocasión, la reunión de este miércoles resultó clave para entender la postura interna de la organización. A pesar de que la central había convocado a importantes actores como Taty Almeida de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, la asistencia fue baja, con solo 8 de los 49 miembros de la cúpula cegetista presentes.

La marcha y los derechos humanos

Más de mil personas se sumaron ayer a la 4ta. Marcha del Orgullo LGTB. (Maria Isabel Sanchez)

La CGT se suma a la marcha antifascita LGTBQ+

La reunión de este miércoles tenía como objetivo discutir la situación de los trabajadores y el estado de los Espacios de Memoria, los cuales han sufrido recortes en el Gobierno de Milei. Fue una de las primeras convocatorias del año y contó con la presencia de dirigentes clave de la CGT, como Héctor Daer, Octavio Argüello y Carlos Acuña, quienes son parte del triunvirato que lidera la central. Sin embargo, la falta de consenso sobre la marcha del 1° de febrero se hizo evidente cuando los sindicalistas comenzaron a discutir sobre la conveniencia de participar.

A pesar de las divisiones internas, el encuentro con los organismos de derechos humanos resultó en un apoyo mutuo. La CGT reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la Memoria histórica en el país, que, según los dirigentes, están siendo atacados por el Gobierno de Milei. Taty Almeida expresó su agradecimiento por el apoyo recibido por parte de la CGT y convocó a la participación en la marcha del sábado, así como en la próxima movilización del 24 de marzo.

El comunicado de prensa de la CGT no menciona explícitamente la decisión de unirse a la marcha del 1° de febrero, pero algunos dirigentes aseguraron que la decisión fue aprobada por los 8 presentes en la reunión. De esta forma, la central sindical se sumará a la movilización opositora, aunque la falta de consenso y la ausencia de varios de sus principales líderes destacan la falta de unidad interna en este tema.

Un futuro incierto para la CGT

La división interna de la CGT refleja un clima de incertidumbre sobre cómo la central sindical abordará los próximos desafíos políticos y sociales. Si bien algunos de sus miembros abogan por un posicionamiento más activo en cuestiones relacionadas con los derechos humanos y la oposición al discurso oficial, otros prefieren mantener una postura más cauta, priorizando la relación con el Gobierno.

En este contexto, la decisión de participar en la marcha del sábado podría ser solo una muestra más de las tensiones que atraviesan a la CGT en un año electoral. Con la movilización del 1° de febrero y la de marzo a la vista, será clave observar cómo se resuelven las diferencias internas y qué camino seguirá la central en los próximos meses. La política sindical de la CGT, más que nunca, parece estar en juego.

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