Según indica un reporte privado, de cada 10 familias argentina 8 realizaron algún tipo de ajuste en sus gastos habituales en los últimos 6 meses.
Un informe de la consultora Zentrix advierte que 8 de cada 10 familias en Argentina tuvo que hacer algún tipo de recortes a sus gastos en los últimos seis meses, ya sean estos de tipo fudamentales como no esenciales.
"En abril vuelve a aparecer el malestar con mucha fuerza en la vida cotidiana de los hogares. Los datos sobre economía doméstica terminan de darle cuerpo concreto a ese malestar" señala la encuestadora.
De acuerdo con su último relevamiento, "el 81,6% de los consultados reconoce que en los últimos seis meses tuvo que resignar algo para sostenerse, desde salidas, ocio o consumos no esenciales hasta compras habituales del hogar y, en los casos más delicados, gastos básicos como alimentos, salud o servicios".
Al respecto, sostiene que "el ajuste, así, dejó de ser una discusión abstracta sobre variables macroeconómicas para convertirse en una experiencia cotidiana de privación, donde una parte importante de la sociedad ya no está recortando excedentes, sino aspectos centrales de su vida diaria".
Zentrix señala que "sobre esa base material se monta buena parte del desgaste político que hoy exhibe la gestión de Javier Milei", ya que "cuando el 86,6% siente que su salario no le gana a la inflación y el 60,4% afirma que sus ingresos le alcanzan sólo hasta el día 20 del mes, la tolerancia social frente al ajuste empieza a depender cada vez más de la credibilidad del Gobierno".
El reporte indica que "en abril, la distancia entre la economía que informa el INDEC y la economía que viven los hogares volvió a ampliarse".
"El 70,3% de los consultados considera que el dato oficial de inflación no refleja adecuadamente la variación de precios que percibe en su vida cotidiana, un salto importante respecto de enero, cuando esa mirada alcanzaba al 56,4%, el valor más bajo de la serie", sostiene el trabajo.
En ese sentido, se advierte que "no se trata sólo de una discusión sobre metodología o sobre cómo se construye un índice: lo que aparece es una crisis de validación social del dato público".
El reporte agrega al respecto que "cuando la inflación oficial deja de coincidir con la sensación cotidiana de encarecimiento, el problema deja de ser estadístico y pasa a ser político, porque se debilita la confianza en una de las referencias centrales con las que el Gobierno busca reforzar el debate económico".
Por otro ladol, Zentrix considera que "esa desconfianza encuentra una explicación concreta en el bolsillo".
"El 86,6% afirma que su salario no le gana a la inflación, el peor registro de toda la serie reciente, por encima del 74,7% de enero y del 83,9% de marzo. Ahí está el núcleo del problema: la sociedad no compara el dato oficial con una abstracción, sino con el resultado material que deja en la vida diaria", concluye el reporte.