Madre e hija, ambas policías, declararon este lunes en el marco de la investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
Este lunes se inició una nueva etapa de testimoniales en Comodoro Py, en el marco de la causa que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito. La investigación comenzó a raíz de operaciones vinculadas a compras de inmuebles del funcionario.
En horas de la mañana, dos mujeres que figuran como acreedoras se presentaron en Tribunales y explicaron de dónde salió la plata que utilizaron para realizar el préstamo de 100 mil dólares al jefe de Gabinete y vocero presidencial.
Las testigos, identificadas como Graciela Isabel Molina y Victoria María José Cancio, madre e hija, aportaron su testimonios, chats y documentación. La fiscalía busca reconstruir la trazabilidad del dinero y verificar si las operaciones se corresponden con la capacidad económica declarada por las acreedoras.
Ambas policías, explicaron que el monto total prestado en 2024, fue llevado para Adorni a la escribanía de Adriana Nechevenko en efectivo. Además, señalaron que por trámites comunes conocían a la escribana, pero no al jefe de Gabinete -salvo por su rol en el Gobierno- y que ella fue quien las contactó.
Molina y Cancio fueron puestas por Adorni como garantía una hipoteca sobre su primer departamento en la avenida Asamblea, en el barrio porteño de Parque Chacabuco.
Molina es una comisario retirada y aportó 85.000 dólares. Su hija, que es contadora pero no ejerce porque se encuentra en actividad dentro de la fuerza, prestó los 15.000 restantes. El ministro coordinador se comprometió a devolver el dinero en dos años, con un interés anual del 11%.
Al principio, el funcionario del gobierno libertario pagó cuotas -por esos intereses- de 900 dólares, gasto con el que cargó desde noviembre de 2024. Actualmente el pago mensual se redujo a 600 dólares, luego de que Adorni cancelara una parte del capital total con un pago directo de 30.000 dólares. Así, la deuda remanente del jefe de Gabinete es de 70.000 dólares, y vence en noviembre de 2026.
En su declaración ante el fiscal Gerardo Pollicita, el dinero provino de una herencia obtenida a través de juicios sucesorios. Asimismo, presentaron sus teléfonos con conversaciones mantenidas con la escribana y presentaron recibos de pago. También aclararon que el dinero es dejado en la escribanía por Adorni o por colaboradores suyos, y que luego ellas lo retiran allí.
El préstamo cuenta con el respaldo de una hipoteca sobre un departamento ubicado en el barrio porteño de Parque Chacabuco. Para avanzar en la prueba, el fiscal ordenó el levantamiento del secreto fiscal de las mujeres involucradas.
Para reconstruir la ruta de los fondos, el juez Ariel Lijo hizo lugar a un pedido de la fiscalía y levantó el secreto fiscal y bancario de Adorni, su esposa y las acreedoras.
El próximo miércoles la Justicia estará enfocada en otras dos testigos. Se trata de las mujeres que vendieron un departamento en Caballito al jefe de Gabinete y que, al mismo tiempo, quedaron como acreedoras de una hipoteca.
La operación se realizó con un pago inicial de US$30.000 y un saldo de US$200.000 a cancelar en el plazo de un año, sin intereses, según establece el expediente.
Esta estructura financiera generó dudas en la fiscalía, que solicitó el acceso a los teléfonos celulares de las vendedoras. Se busca relevar mensajes, audios y correos electrónicos vinculados directamente con los acuerdos de la operación inmobiliaria.